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Metal Progresivo

El número 06660 de la Lotería de Navidad reparte 30.000 euros

El número 06660 de la Lotería de Navidad reparte 30.000 euros

En la Lotería Nacional de este año se han agotado en varias regiones de España los boletos que incluían el número 666.

Por ejemplo; el mítico bar de rock Carátulas, de la localidad madrileña de Móstoles, ha sido de los distribuidores de un número (06660) que ha repartido 30.000 euros en décimos vendidos. La broma casual que ya llevan años haciendo para la Lotería de Navidad ha hecho que 300 afortunados obtuvieran premios de 100€, que para los tiempos que corren no está nada mal.

facebook carátulas

Anécdotas de este tipo son muy comunes en los medios, que buscan rellenar espacio para todo tipo de curiosidades en torno a la Lotería de Navidad. Pese a lo irrelevante del tema, la curiosa paradoja de buscar el número del diablo en un sorteo que se celebra en un contexto religioso-capitalista nos permite una reflexión sobre nuestro pensamiento mágico.

En el diario laprovincia.es que se edita en Las Palmas aparecía una noticia muy semejante: El entusiasmo por el boleto ´666´La administración de loterías del Las Arenas ha vendido los 30 décimos de que disponía con "el número del Diablo"

¿Qué se esconde detrás de esta concepción absolutamente mágica? ¿Ocultar nuestro hábito consumista en anamorfismos de actitud rebelde? Este asunto ya lo trataron algo más genéricamente los autores del libro Rebelarse vende:  el negocio de la contracultura,  aunque desde una perspectiva sociológica.

Desde una base antropológica, la cual todavía nos cuesta insertar en nuestros espacios de debate y opinión, la cosa tiene más chicha, ya que nos ayudaría a comprender que el ser humano posee un pensamiento simbólico-mágico dominante, incluso en sociedades basadas en lo práctico, el desarrollo científico, el pensamiento hipotético/deductivo, como son las nuestras. 

Más aún, hacía tiempo que un contexto social nos mostraba tan explícitamente nuestra otro yo irracional. En este 2012 se ha reproducido ad nauseam la idea del "fin del mundo" en todas partes (publicidad, pensamiento social, incluso ha influido en cuestiones como el estudio de los mayas...). No seamos deterministas pensando que son cuestiones impuestas por la sociedad de consumo; si calan es porque, de alguna manera, siempre nos queda un hilo de duda ante fenómenos completamente indemostrables.

Volviendo a la Lotería, no tengo ninguna crítica contra el hecho de adquirir un boleto sólo porque su número incluya el 666; más allá de numerologías, esoterismo o supersticción, creo que existe un muy útil espacio de socialización y creación de afinidades en torno a este tipo de actitudes; por banales, superficiales y engañosas que sean. Un ejemplo: el heavy metal es un fenómeno global gracias a que sus símbolos conectan a las personas de una manera mucho más inmediata que otros fenómenos también de carácter global. Por muy vacío de significado que estén, nos acercan y nos muestran como semejantes.

En nuestros días en los que las religiones dominantes aparecen como fantasmas institucionales que todavía generan conflictos bélicos y legitiman las mayores desigualdades, en lugar de la socialización que falsamente proponen (hasta donde yo sé, una iglesia o una catedral es un espacio absolutamente PRIVADO), no está de más detenerse en la importancia de un pensamiento mágico-pagano que cruza transversalmente todas las culturas existentes en este mundo.

Frente al llamado "totemismo burgués" de la cultura material dominante, existe una reflexión antropológica promovida por autores como Marshall Sahlins que define que la utilidad final de algo no es una cualidad inherente al objeto sino un significado de sus cualidades objetivas. Esto ayuda a comprender que las cosas poseen la importancia que decidimos darle. Si el pensamiento dominante en los países desarrollados buscara metas de carácter cualitativo antes que cuantitativo, seguramente no sería tan difícil entender por qué somos tan irracionales. La irracionalidad es la "cara B" de nuestra mente, un modo alternativo de procesar la información que no desea obtener explicaciones deterministas o de causa-efecto. Si la intentásemos comprender obtendríamos como inmediato resultado una postura de respeto ante otras culturas, y se traduciría por contrapartida en una muy radical actitud "antisistema".

Es normal entonces que en fenómenos de este tipo no haya ni atisbos de dar una explicación. De ahí que la cobertura mediática de este tipo de acontecimientos suela conducir a elaborar conclusiones del tipo "qué tonta es la gente". Pues pese a todo lo negativo del pensamiento supersticioso, hay que decir que ni este es nunca o casi nunca tomado en serio por los propios individuos, ni este pertenece exclusivamente a modos de pensar "inferiores". 

 

(Menuda charla os he soltado, espero que no me crucifiquéis por convertir un titular viral en una pedante reflexión... ¡Feliz navidad!) 

- Pensamiento mágico en Wikipedia

- James Robertson: Death metal: A “pipeline to God”?

- Greg Downey: Death metal religion and the socialization of emotion


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Vazimba, metal experimental desde Madagascar

Vazimba, metal experimental desde Madagascar

Si ya uno tiene dificultades en encontrar exponentes de géneros metal más allá de nuestro contextos inmediato, como podrían ser las regiones de África o Asia, la región balcánica, los países del este de Europa, o la mística Oceanía (vamos, la inmensa mayoría del mundo) más sorprendente resulta aún encontrarse con un caso de metal progresivo-experimental-ambiental-extremo en un lugar tan remoto.

Sería imposible hablar de Vazimba sin cruzar aspectos antropológicos, históricos y multiculturales. La tradición oral pone al pueblo de los vazimba como los primeros habitantes de Madagascar, y es el origen del grupo étnico hoy mayoritario en la isla: los actuales malgaches. Un reconocido explorador francés llamado Alfred Grandidier del siglo XIX afirmaba haber presenciado los últimos vestigios de aquella sociedad (los vazimbas) en 1869, al oeste de Madagascar. Fue el primero en trazar un mapa completo de Madagascar, pero muy probablemente ayudó a estrechar vínculos coloniales y de explotación con esta, la cuarta isla más grande del mundo.

Como se lee en Internet, en los propios perfiles de la banda Vazimba: a pesar de los misterios de los vazimba y su desaparición histórica, la música “futurista” de este grupo homónimo no hace sino mirar hacia adelante, hacia una música absolutamente renovadora, experimental y libre. Resulta curioso plantearse un grupo metal de estas características que representa a una cultura que ni siquiera tenía conocimiento de la metalurgia, ya que eran especialmente arcaicos.

Esto nos lleva a una cuestión muy característica de todo este macromundo metal postmoderno: las apelaciones a los símbolos y sus tradiciones son meramente enunciativos, no pretenden ser fieles a su representación canónica, no hay una relación entre el símbolo y lo simbolizado, es una mera apropiación, un rapto, incluso a veces desde el más profundo desconocimiento de las implicaciones de esta acción tan infinitamente repetida.

En el terreno musical, Vazimba combina elementos de jazz fusión, metal progresivo, metal extremo o música electrónica; recrea constantes archipiélagos y paisajes sonoros, numerosas estructuras polirrítmicas que, si no somos demasiado abiertos, nos parecerán “impropias” de un grupo que proviene de Madagascar, lo cual sería caer en la más absurda vanidad, prejuiciosa y etnocéntrica. El Otro Musical es nuevamente un gran desconocido. Nuestros horizontes de expectativas sencillamente estallan ante estos flujos culturales. Porque los elementos tan presentes de ruptura y euforia de Vazimba  no son de ningún modo una recreación tribalista o “neotribalista” (si se me permite la absurdez) o de simple naturaleza autóctona, sino más bien parece como si hubieran sido oídos occidentales los encargados de realizar esta fusión. Esto nos genera dos consecuencias: una agradable y a otra desagradable. La primera es la verificación de la aleatoreidad y riqueza de los brotes multiculturales en ejemplos como este. La segunda es la duda de si acaso esto no es fruto de nuevas formas de colonización e imposición cultural (“penetración blanda”). Solo sabríamos dónde situar el punto intermedio entre estos dos planteamientos si estudiamos los casos uno a uno.

Vazimba llegó a las redes sociales en otoño de 2011, y desde entonces cada individuo del resto del mundo que lo descubre se da cuenta de lo evidente: no se puede buscar una lógica cultural global, una linealidad o epigonalidad, porque en cualquier momento viene un talento remoto a desmontar nuestros insensatos intentos de “racionalizar la cultura”.


http://www.myspace.com/vazimba

http://www.youtube.com/user/Vazimbaantsingy

Día Mundial del Rock y la solidaridad diversificada de nuestros días

Día Mundial del Rock y la solidaridad diversificada de nuestros días

Hoy 13 de julio es, más extraoficialmente que otra cosa, el Día Mundial del Rock. Un evento traído no por ninguna institución o empresa, sino de facto. Sin embargo, es una fecha muy honorable, que debería aspirar a cierta “oficialidad”, debido al carácter solidario del evento que le dio origen.

En 1985 se realizó un festival (varios festivales simultáneos en distintas ciudades) que quedó marcado en la historia del Rock y de los grandes conciertos en directo: Live Aid, organizado originariamente en Londres por Bob Geldof, con el objetivo de recaudar fondos en beneficio de los países de África Oriental, en concreto, Sudán, Etiopía y Somalia, con motivo de la terrible hambruna de aquél año. Pocos meses antes, se publicó la canción We Are the World con los mismos fines.

Después de una gran sequía entre 1983 y 1985 en la región árida del norte de Etiopía, en la cual se produjo lo que se denominó en ese entonces «el infierno de la tierra», la falta de alimentos y el poco agua que había provocaron una muerte masiva de la población por culpa del hambre que reinaba.

Este concierto se dio en forma simultánea en el Estadio Wembley de Londres, Inglaterra y en el Estadio J.F.K de Filadelfia, EE.UU. Algunos artistas participaron en varios de estos eventos, gracias al célebre avión supersónico Concorde, que tardaba de Londres a EE.UU solo 3 horas de vuelo, permitió que artistas como Phil Collins pudieran dar conciertos en Europa y América, el mismo día.


Un concierto con la participación de Queen, Bob Dylan, Joan Baez, Elton John, George Michael, Madonna, Dire Straits, Bryan Adams, Status Quo, Paul McCartney, The Who, The Cars, U2, Phil Collins, Sting, Led Zeppelin, Eric Clapton, Tears For Fears, Duran Duran, Judas Priest, Spandau Ballet, Sade, Black Sabbath, David Bowie, Tina Turner, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood, Patti LaBelle, The Beach Boys, Simple Minds, Hall & Oates, etc. Incuestionablemente inolvidable y grandioso.

La fecha de realización del Live Aid, 13 de julio, quedó de alguna manera instaurada como un día ejemplar por parte del mundo del rock, aunque es una pena que un evento de estas características no se repita con periodicidad fija. En este evento se unieron infinidad de subgéneros: Rockabilly, Progresivo, Hard, Heavy, Punk, Indie…  

Para finalizar el evento de Londres, Bob Geldof invitó al escenario a todos los grupos y artistas que estuvieron presentes para cantar la canción que fue escrita para dicho evento, Do they know it’s christmas, interpretada por todos los artistas y por las 85.000 almas que llenaban Wembley.

 El Live Aid potenció enormemente el reconocimiento de Bob Geldof, quien un año después fue nombrado Caballero del Imperio Británico por la Reina Isabel II. En 2005, veinte años después de aquél mítico Live Aid, Geldof trató de dar continuidad al concierto de rock solidario, impulsando una serie de conciertos para pedirle al G8 que redujera la deuda de los países africanos, y que se comprometieran a ayudar en el combate de la pobreza; el Live 8.

Hoy, por todo esto, es el Día Mundial del Rock... No sé muy bien qué supone o significa para los amantes de un género musical. Pero el rock no es una mera actitud ni una sencilla carnavalización estética; es y debería ser sobre todo una forma de compromiso social. No lo olvidéis. Y también es un día para dar la enhorabuena a todos aquellos que luchan por sacar este género adelante, desde la música, los medios o los diferentes sectores profesionales, casi siempre sin la más mínima ayuda. Porque el rock es un sector profesional con gente cada vez más cualificada.

LA TRANSPARENTE SOLIDARIDAD DIVERSIFICADA DE NUESTROS DÍAS

En el último año, en España se han celebrado pequeños conciertos de rock benéficos por infinidad de causas: para luchar contra la diabetes en Madrid; para apoyar a una niña con parálisis cerebral en Jerez, para una joven que sufre Ataxia de Friedreich, contra la lucha por el abandono de animales en Alicante; otro de lo mismo en Zaragoza; para apadrinar niños en Cheste, (Comunidad Valenciana); contra la enfermedad neurodegenerativa del Síndrome de Morquio; para la ONG Global Humanitaria...

Si rizamos un poco más el rizo, encontramos que a principios de julio, el grupo de rock granadino Cuestabajo llevó a cabo una novedosa iniciativa, consistente en grabar un videoclip interpretado en lengua de signos.  

 

Todos estos pequeños eventos demuestran que la grandilocuencia de los ochenta era hermosa pero innecesaria y, de alguna manera, lo importante es saber estratificar. Divide y vencerás. Afortunadamente, ya no aspiramos a organizar un único evento magno, y todos estos pequeños actos toman el relevo con dignidad, pese a no contar con un gran interés o impacto social y mediático.

 

El evento del 85 cuenta con una página oficial que lo conmemora: http://www.live-aid.info

http://es.wikipedia.org/wiki/Live_Aid

 

Hoy 13 de julio es, más extraoficialmente que otra cosa, el Día Mundial del Rock. Un evento traído no por ninguna institución o empresa, sino “de facto”. Sin embargo, es una fecha más que honorable, que debería aspirar a cierta “oficialidad”, debido al carácter solidario del evento que le dio origen.

En 1985 se realizó un festival que quedó marcado en la historia del Rock y de los grandes conciertos en directo: Live Aid, organizado por Bob Geldof, con el objetivo de recaudar fondos para  en beneficio de los países de África oriental, en concreto, Sudán, Etiopía y Somalia, con motivo de la terrible hambruna de aquél año. Pocos meses antes, se publicó la canción We Are the World con los mismos fines.

Después de una gran sequía entre 1983 y 1985 en la region árida del norte de Etiopía, en la cual se produjo lo que se denominó en ese entonces «el infierno de la tierra», la falta de alimentos y el poco agua que había provocaron una muerte masiva de la población por culpa del hambre que reinaba.


Un concierto con la participación de Queen, Bob Dylan, Joan Baez, Elton John, George Michael, Madonna, Dire Straits, Bryan Adams, Status Quo, Paul McCartney, The Who, The Cars, U2, Phil Collins, Sting, Led Zeppelin, Eric Clapton, Tears For Fears, Duran Duran, Judas Priest, Spandau Ballet, Sade, Black Sabbath, David Bowie, Tina Turner, Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood, Patti LaBelle, The Beach Boys, Simple Minds, Hall & Oates, etc. Incuestionablemente inolvidable y grandioso. 


La fecha de realización del Live Aid, 13 de julio, quedó de alguna manera instaurada  como un día ejemplar por parte del mundo del rock. En este evento se unieron infinidad de subgéneros: Rockabilly, Progresivo, Hard, Heavy, Punk, Indie…  

En el 2005, veinte años después de aquél mítico Live Aid, Geldof impulsó una serie de conciertos para pedirle al G8 que redujera la deuda de los países africanos, y que se comprometieran a ayudar en el combate de la pobreza; el Live 8. Fue nombrado Caballero del Imperio Británico honorario en 1986 por la Reina Isabel II.

Hoy, por todo esto, es el Día Mundial del Rock. No sé muy bien qué supone o significa para los amantes de un género musical. Pero el rock no es una mera actitud ni una sencilla carnavalización estética; es y debería ser sobre todo una forma de compromiso social. No lo olvidéis.

Reseña del libro: Metal Extremo, 1981-2011: 30 años de oscuridad

Reseña del libro: Metal Extremo, 1981-2011: 30 años de oscuridad

Decía Robert Musil, escritor austriaco, autor de El hombre sin atributos, una de las obras narrativas más ambiciosas del siglo XX: «la brutalidad es la praxis de la estupidez». Si aplicamos esta máxima a la expresión artística, como frecuente se hace, estamos confundiendo esferas, en ocasiones incluso contrapuestas. Pero, si aún así lo hacemos, para puntualizar al genio en esta cita, diríamos que hace falta un largo camino intelectual, de experiencia estética, de sacrificio y entrega personal… O no; tal vez baste con solo vivir en un mundo lleno de miseria, violencia, absurdez y desarraigo, para que exista un arte “brutalizado”. El mundo real y el simbólico están irrevocablemente unidos; el arte nunca ha dejado de ser el reflejo de nuestras sociedades, y el metal extremo no cautiva y experimenta con excepcionalidad, sino a través del contexto. Salva Rubio ha dado un recio bofetón a los prejuicios musicales (muy marcados en nuestra tierra) a través de este volumen enciclopédico preparado durante años, recorriendo un camino que hasta ahora los amantes del género solo podían hacer individual y privadamente, ya que este no es un mero compendio de grupos o escenas, sino un verdadero trabajo de campo donde se incluyen experiencias, técnica, análisis musicológico, contextos, significados, sucesos históricos, anécdotas...

Quiero hacer una recomendación tanto a los que aman como a los que odian este género. Hagan el siguiente experimento: vayan a una librería, tomen un ejemplar de esta obra y lean la introducción. Es tal vez el mejor resumen del contrapunto que supone un género como el metal extremo contra los prejuicios musicales. Si tras esto no sienten una enorme curiosidad por este enorme volumen que ha preparado el guionista, historiador del arte y amante del death metal durante muchos años, mejor no se acerquen a él. Porque, como muy acertadamente señala Salva Rubio: «si no conseguimos dar el valor académico que esta música merece, si seguimos relegados al underground, si los medios de comunicación o la historia de la música siguen ignorando este género, nos da exactamente igual. No os necesitamos». Esa es probablemente la más generalizada conclusión y la actitud tomada por los veteranos en experimentar los placeres del metal extremo. Un género que ya se ha hecho adulto.

Al final, mundo real y mundo simbólico están irrevocablemente unidos. El arte nunca ha dejado de ser el reflejo de nuestras sociedades. El metal extremo no cautiva y experimenta con excepcionalidad, sino a través del contexto, al igual que el resto de las manifestaciones artísticas de vanguardia del pasado. Rubio utiliza el siguiente ejercicio intertextual: «La paradoja del Metal Extremo o por qué tiene sentido que bajo una bóveda de Norman Foster, y ante una proyección de Chris Cunningham rodeada de trípticos de Francis Bacon... suene Meshuggah».

Aunque con algunos pasajes meramente descriptivos, este no es un mero compendio de grupos o escenas, sino un verdadero trabajo de campo donde se incluyen experiencias, técnica, análisis musicológico, contextos, significados, sucesos históricos, anécdotas... A día de hoy, es común encontrar herramientas digitales de todo tipo para realizar mapas muy visuales, trazados de influencias musicales de los infinitos archipiélagos sonoros o cruces de influencias. Pero la palabra, como siempre, es la mejor herramienta. Y aquí, Salva Rubio no es especialmente metódico (su estilo es espontaneo y apresurado a veces), pero sí sigue un riguroso plan organizativo. No en vano, la  mejor propaganda posible de este libro es una gran verdad: se trata de la obra más completa del mundo que se ha escrito sobre el género; lo cual posiciona a España en un apurado centro de miradas (que no lugar de referencia) en un panorama musical muy competitivo, y donde todavía no hemos conseguido situar verdaderamente a ningún exponente.

Y ya ubicados, en cuanto a cultivadores nacionales de este macrogénero, Salva Rubio muestra con precisión la escena estatal, a través de los 44 mayores exponentes como Legion, Fuck Off, o más actualmente Ktulu, Vita Imana, Wormed, Graveyard… El autor deja en el tintero muchas bandas fundamentales de los últimos años, pero lo hace casi siempre intencionadamente (lo que le da un “toque purista”), al quitar importancia al movimiento “underground”, que, aunque pese a muchos, está conceptualmente cada vez más lejos de los principios del metal extremo. Y aquí encontramos en España bandas como los geniales Orthodox (solo hace una breve citación), Warchetype, y toda la escena doom y stoner… tal vez por considerarlos dentro de en ese submundo underground de apariencias (pese a la gran aceptación de los dos ejemplos expuestos), o del “metal extremo técnico”moderno (djent o math metal también), que ya cuenta con un sello propio nacional: Sobry Music (Vortice, Clockwork…). Tampoco tiene cabida en el compendio una de las mayores joyas recientes: el folk vasco teñido de black metal de Aiumeen basoa, por poner otro ejemplo de gran exquisitez. Salva Rubio es además crítico musical en la ecléctiva revista Rock Zone, y conoce de la existencia de todas estas bandas. Por ello, su propuesta es clara: reconozcamos de una vez las bases de este género, su variedad y su profunidad lírica.

Discutiría muchas cosas con el autor, tales como que el Metal Extremo nunca pueda llegar a ser un fenómeno popular (nunca digas nunca, y más aún, entendiendo lo popular por lo masivo, la comprensión de lo conceptual frente a la populización de los fenómenso de vanguardia). Es cierto que bandas como Gorguts, Last Days of Humanity o Mysticum son los equivalentes formales y populares de Stravinski, Berg o Shostrakovich, pero, sin embargo, los prejuicios musicales que señalaba al principio, se mantienen todavía muy presentes. Precisamente, estamos en un momento de cambio profundo, contaminación discursiva, eclecticismo, saturación, polifonía, y todo ello complica la comprensión social de un fenómeno que originariamente es naturaleza antirracional. Por ello tal vez lo mejor, como ha hecho Salva, sea poner orden en toda esta locura.

http://www.librometalextremo.com

Dry River

Uno de los mayores hitos de los últimos meses (o incluso años) es esta enorme sorpresa por parte de la banda castellonense Dry River con su "El Circo de la Tierra".

www.dry-river.com
www.facebook.com/DryRiverCS
www.myspace.com/dryriverband
www.twitter.com/DryRiverBand
www.youtube.com/user/DryRiverBand

Simple genialidad, no solo en la producción, composición y concepto, sino también en la sátira social tan enorme en todos los sentidos (valores, política, crisis...).

Aunque Dry River suena un poco a todo, es de esos pocos grupos capaz de levantar el optimismo a los más críticos de la música progresiva contemporánea, o a quienes generalizan brutalmente que en España apenas hay buenos grupos. Esta banalidad cada vez es más incierta y hasta es posible defender todo lo contrario: nuestros grupos están dándole nuevos sentidos a la música.

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Campaña de Cádiz 2012 capital de la cult... ¿Eso que suena no es Nightwish?


Campaña "CADIZ 2012 CAPITAL IBEROAMERICANA DE LA CULTURA", donde se escucha de fondo una intro de Imaginaerum, el último disco de la banda de metal sinfónico de Finlandia.

Y yo me pregunto, ¿no habrá suficiente riqueza y variedad musical en una ciudad como Cádiz, exponente cultural en todos los sentidos, como para tener que recurrir a esto? ¿Es que pensaron que no nos daríamos cuenta?

Venezuela apuesta por el futuro de la música

Venezuela apuesta por el futuro de la música

Si uno lee los medios de comunicación venezolanos dedicados a la música, puede evidenciar con facilidad que algo está emergiendo en su cultura, y que raramente este sentido común y afán de modernidad se da en otros países, más encerrados en protocolos institucionalizados, en burdas reiteraciones de lo autóctono, donde la tradición, a menudo, se convierte en orden y patrón para la ejecución.

La institucionalización de la música es un peligroso artefacto que ensombrece nuestras almas creativas.

En España, por ejemplo, no estamos acostumbrados, o incluso apenas somos capaces de concebir orquestas modernizadas hasta el punto que hoy quiero mostraros. El pasado 19 de noviembre de 2010, Jordan Rudess (teclista de Dream Theater) estrenó su obra "Explorations for keyboard and orchestra", en el Centro Cultural Corp Banca, en Caracas, Venezuela. En este país, la cultura urbana está viviendo un impulso increíble, especialmente en géneros como el rock o el metal. El pasado agosto, dicha orquesta interpretó la pieza Octavarium, de la banda progresiva Dream Theater. Y sorprende, insisto, que el contexto para este asunto sea Venezuela.

Las escuelas de música más prestigiosas del mundo saben que la música no debe estudiarse de manera plana, de atras adelante, como un frankenstein al que la política ha metido mano y la ha tornado inaccesible. En lugar de eso, debemos recuperar la libertad para experimentar con la música moderna y de consumo de masas. Esto es especialmente enriquecedor. Una muestra de ello es escuchar versiones que hacen los jóvenes músicos, y en la que los oídos populares experimentan en placer de una orquesta, al ver reconocidas las piezas que se interpretan.

El rock orquestal o la orquesta con elementos rock no es algo nuevo. Pero hasta hace poco, era difícil imaginar una profunda inclusión de guitarra eléctrica, batería, o sintetizador de iPad, en una revisión de obras contemporáneas como las de la banda de metal progresivo Dream Theater.

Hemos superado entonces los arriesgados proto-proyectos más visualemente atractivos que sonoros, como el afán de versionar heavy metal con otros instrumentos porque sí. Los arreglos con violines y contrabajos de la banda de Helsinki Apocalyptica, parecen quedar atrás ante proyectos de esta envergadura, que van más allá de las fronteras que este género musical está acostumbrado a abordar.

En la versión de Octavarium me sorprende especialmente el "rompimiento de gloria" de algo que no se espera que tenga tanta profundidad, y cuyos intérpretes parecen "superados" por el momento (nótese el nerviosismo de los primeros minutos).

"Explorations" es la primera composición de Rudess para orquesta y cumple con un sueño que empezó cuando era un prodigio en la renombrada Escuela de Música de Juilliard.  

«Una vez en Juilliard tuve la oportunidad de ver a Pierre Boulez dirigir La Consagración de La Primavera, de Ígor Stravinski. La pasión en la composición combinada con la potencia del sonido de una orquesta completa tuvo un impacto grandísimo en mí. Durante años he estado sentado frente a mis sintetizadores girando las perillas, tratando de recrear ese poder. Con ’Explorations’, finalmente podré escuchar una de mis propias composiciones tomar vida con ese sonido inconfundible de una orquesta acústica en vivo», afirmó Jordan Rudess.

 

Si no teníamos suficiente con el boom de metal latinoamericano, donde Venezuela es un gran exponente con bandas como Ananta, Vytas BRenner, Rubén D´Hers, Echoes (de lo mejor del género en 2010), Equilibrio Vital, Estructura, Ficción, IX, Kré, Mojo Pojo, Odrareg, Parthenon, Pi Xprnc, Pig Farm on the Moon, RC2, Raimundo Rodulgo, Sea of Nectar, Sibelius, Témpan, ahora además nos demuestran que están sabiendo integrarlos nuevos flujos culturales como el heavy metal, que no son una moda sino formas de vida y de entender la realidad desde una perspectiva diferente.

Los críticos musicales de rock de este país no permanecen ausentes, y muchos están percibiendo esta tendencia, que en mi opinión, viene imponiéndose desde 2006.

«Muchos opinan que a partir del año 2008, Latinoamérica, específicamente en Venezuela, se viene pasando por un gran momento musical en lo que al ámbito metalero se refiere… Definitivamente, es así. El año 2010 ha demostró de gran forma que Latinoamérica, específicamente en Venezuela, ha sido uno de los campos de batallas más grandes en lo que se refiere a la industria metalera mundial. Más de 30 bandas de renombre se han presentado en tierras criollas los pasados 12 meses, más los que ya anunciaron fechas y los que faltan por confirmar en este presente 2011». Opinión "El metal busca a Venezuela" Parte I Parte II, Gerald Evans. (http://venezuelametal.com.ve)

 

Fue de hecho en 2006 cuando se presentó Historia del metal en Venezuela, por La Fundación Nuevas Bandas, a través de su programa Fabricado Acá, y como buen exponente de este interés.

Triste cobertura al Sonisphere de los medios generalalistas

Triste cobertura al Sonisphere de los medios generalalistas

Se ha celebrado estos días el Sonicsphere 2001 en Leganés (Madrid) y la cobertura por parte de la prensa no especializada de este año ha destacado nuevamente por su falta de comprensión de un género mundial con una riqueza más allá de sus grandes exponentes. "Amantes del heavy metal" tipifican genéricamente. Se imaginan un "amantes del cine", o "amantes del rock"? Sonaría ambiguo y vacío de contenido, ¿no? Para la prensa general, ser fan del heavy metal es una posición en sí. Sin más. Pero en esta edición del Sonicsphere, si algo destaca es la masiva asistencia. Sin embargo, el enfermizo ironmaidenismo ha invadido las cabeceras. No es que sea un problema, todo titular necesita un sujeto concreto, es simplemente la pobreza de los textos publicados:

De todas, tal vez la más llamativa resulte la publicada por una agencia de noticias "profesional" como Europa Press, que no duda en desabrocharse la corbata para hablar de heavy metal, aunque de manera confusa, tipificando a Iron Maiden por su "galáctica parafernalia" (¿?). Iniciando el texto con ignorancia: "Se desconoce si Iron Maiden llegaron hasta el aeródromo de Getafe pilotados en su avión privado por el mismísimo Bruce Dickinson" o interpretando el momento: "el recinto comenzaba a ser un lugar ciertamente incómodo para el público por culpa del calor, la polvareda y la masificación". Aunque ciertamente, se ha criticado a la organización (1). De esta fuente concreta, rescato:

..."podías conversar con la gente, atender llamadas de teléfono, como si estuvieras en la terraza de un bar con la música de fondo, aunque realmente Bruce Dickinson se estuviera desgallitando como solo sabe hacer él".

Uno de los organizadores, Alfonso Santiago, portavoz de Last Tour International, ha subrayado que ésta es "la mayor cita musical itinerante que se ha celebrado este año en Europa" (2).

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