El Heavy Metal en Sevilla
Breve reportaje realizado para Canal Sur 2 (Experiencia TV) en junio de 2008.
Un pequeño paso para el Heavy Metal pero etc etc...
Soy de la opinión de que hay que promover el Heavy Metal en cualquier tipo de escena, contexto, lugar, espacio. El rollo contracultural del individualismo, alternativismo, el encerramiento a lo Kurt Cobain, el concepto romántico del artista, se lo dejo a otros. Decían, Joseph Heath y Andrew Potter en Rebelarse vende (2005):
«No existe la música alternativa, ni el circuito convencional, ni la relación entre música y libertad, ni el concepto de venderse a las multinacionales. Lo único que existe son las personas que hacen música y las personas que oyen música. Y cuando la música que hace es buena, la gente quiere escucharla. Por tanto, ¿de dónde procede el concepto de “lo alternativo”? ¿de que hay que ser poco popular para ser auténtico?»
No estoy del todo de acuerdo con la cita, pero no deja de resultar significativa...
La Fragua del Producto Musical
Dos ejemplos significativos del enfrentamiento a la grabación de un disco de calidad:
- Suspyre: When Time Fades (2008) EE.UU.
- DGM: Different Shapes (2007) Italia
Selecciono estos dos momentos intrahistóricos que la era digital nos permite gozar, entre otras cosas, porque son dos de mis bandas favoritas.Selecciono estos dos clips por la manera en que plasman el agotamiento del estudio, pero también, los guiños anecdóticos (un pato de peluche en un perchero, la novia que graba paciente e ilusionada, las cervezas en la papelera...). Elijo estos dos videos, entre miles existentes en Youtube, porque ejemplifican cómo se forja el metal hoy en día. No hace falta conocer las bandas ni las canciones.
El proceso artístico consiste en una serie de hitos: Intuitivos e Intelectuales, que van desde la idea hasta la realidad material, la realización de esa idea. La obra final es resultado de un proceso extenso, en el que resolver problemas intelectuales y técnicos constantemente. Esto provoca: sentimientos satisfactorios, pero también FRUSTRACIÓN. No obstante, la ansiedad es positiva para la creatividad.
Kant dijo: «El artista no debe someterse a la reglas establecidas por la tradición y aplicarlas con mayor o menor maestría. Sino que él mismo debe dar las reglas a su propia creación».
Aunque incluso en estos aspectos, algunos son los reyes absolutos:

Joder John Petrucci, lo quieres tú to, ¡deja algo a los demás!
Ensayo sobre la creación musical
En una primera etapa de la mentalidad artística, la creación musical es algo puntual que exige más de la intención que de la interpretación, más interacción que intuición. El compositor se recrea, verifica que está disfrutando de ese momento de lucidez, y, si no existe, lo simula. Porque autolucidarse no es malo (al menos, para los que no somos unos genios, sino currantes, no lo es), sólo crea un contexto físico-mental que ayudará a la fluidez futura. El artista nace cuando es capaz de asumirse a sí mismo dentro de un ente abierto, sin localizarse en él, pero sintiéndose integrado. O dicho de otra manera, las cadenas las ponen los géneros y las pautas. La falacia de la especialización musical. Como si ambas palabras pudiesen ir juntas…
Sin embargo, de la idiosincrasia a la parafernalia sólo hay un pequeño trecho.
Me pregunto si hay alguien que sea capaz de disfrutar sin ápice de variación, una discografía, cualquiera. Los 12 álbumes de estudio de Helloween, los 15 de Iron Maiden, los 17 de Running Wild, 18 de Judas Priest, 19 de Rage, 20 de Black Sabbath, 21 de Uriah Heep (mis respetos)… ¿Dónde acaban los límites de la “evolución”, de un estilo? Es la tragedia de la cultura epigonal (el “venir de”, la evolución lineal), el progreso amputado por la conducta unidireccional de un estilo artístico. Imitar por imitar.
Gigatron se reía de los heavys y sus estereotipos, haciendo de la música, el mismo medio de divulgación de esos tópicos. Y así, Mar de Cuernos es uno de los mejores discos de heavy metal en este país. Es mejor ser un payaso dentro un circo que fuera de él.
Pero a lo que iba: la creación musical de verdad: La expresión inicial se agota rápido; de vanguardia como tal ni hablemos, y el carácter melopéyico no es un estado puro y permanente de genialidad. Es más un destello que una catarata. Un hilo que se destensa con el tiempo, a causa de eso que tanto daño hace a la originalidad, y que denominamos “estilo”. El estilo propio es el recurso fácil, el colchón mental, el acomodamiento del artista. Del artista y de su audiencia por supuesto, ya que pocos oídos se recrean en el desasosiego de no tener certeza de qué va a oír. La curiosidad es otra inestable.
En el contexto de la música urbana, todo intento de producción musical se convierte en una funcionalización sistemática, instantáneamente. Es decir: cada vez todo suena más a lo mismo, porque así se demanda, porque así se hace demandar.
La intuición se ve demacrada, y con ella el carácter genuino intrínseco, el concepto romántico, el idealismo más rancio incluso (por qué no), como si ya de por sí el arte no se viese gravemente damnificado cualitativamente, con la reproducción masiva de los formatos en que se hace físico. Es decir, y parafraseando a Walter Benjamín, su reproductibilidad técnica cuantifica el producto pero le hace perder autenticidad. Pero esa pérdida no sólo la sufre el producto musical (llamémosle ya así, dejándonos de magnanimidades) en su proceso de mercantilización, sino en la interiorización de los artistas. Éstos tienen cada vez concepciones más similares de lo que es la obra de arte.
Procrastinación, automatismo creativo: son los grandes males que crea el arte unido al mercado. Intemperancia cataclísmica.
Pienso que no es tanto la simplificación, la pérdida de referentes u otras críticas apocalípticas de la Escuela de Franfort, sino, por ejemplo, esa necesidad vinculadora de mantener un hilo conductor en la obra. ¿POR QUÉ? Una cosa es el leitmotiv, y otra la repetición de lo que funcionó, como el payaso que repite el mismo chiste, o el escritor de novelas de terror que utiliza el mismo molde. Solo que el músico nunca tendrá un apoyo de la audiencia tan asegurado como payasos y escritores. El músico debe asumir el peligro del estilo, porque toda comodidad nos hace descuidarnos.
Si la fórmula creada tiene éxito (cuantitativa y cualitativamente), ¿por qué no probar otra distinta? ¿Por qué ser empalagoso en la obra musical? ¿Por qué no probar el agridulce?
Luc Lemay, vocalista y guitarrista de Gorguts: «music is a language. Everybody takes the model..uh? that is like everybody is speaking with the same words.. bah, boring... CREATE YOUR OWN LANGUAGE».
En definitiva... el Heavy Metal funciona bien como corriente artística. Tienen un gran capital cultural, vende y a la vez funciona subversivamente.
Pero también una estratificación complejísima, fruto del extenuante pluralismo del que goza como ninguna otra escuela de rock (los intelectuales más avispados como Arturo Pérez Reverte intentan en vano entender un 1% de su contenido), y la adaptación de éste a diferentes territorios, culturas, lenguajes, modos, modas, lecturas…
Texto relacionado: La Tragedia de la Cultura Epigonal: Alberto Benegas Linch
Cuando la Música cruzó la Frontera Digital

Mi intemperancia cataclísmica hace que al revisar mis pasos, sólo vea errores. Eso me encanta. Sin embargo todo este blog es egoista y pretencioso. Al borde de tirar por tierra este proyecto de blog idealista, por falta de opiniones compartidas, encuentro algo que, sin guardar mucha relación, me hace entrar de nuevo en mi dinámica de ensayo-semiología-música:
Muchos nos preguntamos qué sucede “cuando la música cruza la frontera digital”. Cuando menos, se intuyen evidentes muestras de cambio, en aspectos culturales, sociales, en los propios estilos, géneros… Las nuevas posibilidades de la percepción musical en parte son consecuencia de la innovación tecnológica. En parte, pero no existe un determinismo tecnológico tan feroz como muchas veces creemos. Son pautas socioculturales las que son mucho más directamente incipientes en la evolución del arte y la expresión.
José Luis Campos García nació en México en 1961. Es profesor en el Departamento I de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Es músico, compositor, y participó en el grupo de rock Trolebús.
Cuando la música cruzó la frontera digital se ha publicado este mismo año y es una gran experiencia compartida del autor sobre la música.
Lo más interesante: Sin duda la aportación más llamativa me parece el concepto de que la música no es una simple percepción sonora. Que supera este nivel sensorial, y alcanza experiencia fisiológica.
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Os dejo con él, y con su bibliografía, en varios puntos que me han parecido interesantísimos:
1) «La música como discurso tiene el poder para convocar ideas más allá del alcance de los conceptos definidos o de las intuiciones fenoménicas. Por eso, la música puede, aludiendo a Lyotard, dar un paso más allá del discurso autoritario de la razón ilustrad y la disposición a aceptar los diversos juegos de lenguaje que constituyen la disensión sociopolítica posmoderna».
2) ¿sabemos qué alcances tiene la composición musical en la transformación de la sociedad?
Christopher Smal - Música. Sociedad. Educación. (1989).
3) El RETO: EL reto sería logar un ángulo que en lugar de separar nos permitiera integrar la dimensión cultural y tecnológica de la música, de tal forma que podamos aproximarnos a su naturaleza simbólica y material. Por ello, el papel de la música actualmente no es el mismo que el de hace un siglo o el de hace 20 años, porque además de ser un medio para percibir el mundo en movimiento, la música es un instrumento de conocimientos siempre en interacción con distintas realidades.
4) El trabajo artístico modifica cualitativamente su valor cuando se establecen diferentes métodos de reproducción técnica masiva.(Tomado de Walter Benjamin).
5) El problema al creer en el determinismo tecnológico en la música es que la música se vuelve un "mero relato instrumentalista" que simplifica la relación entre estética y tecnología.
6) Vende bien la obsesión por lo rebelde y lo opuesto a la sociedad, en alianza con una estética de la "sinceridad expresiva". Es algo que suele ser comercializado en casi todos los países occidentales y desde hace mucho tiempo, y es este fuerte componente económico el que logra que las músicas "jóvenes" terminen por convertirse en modelos culturales al promoverse como insturmentos de mediación identitaria para las minorías o para los que quieren sentirse "distintos".
Jacques Attali - Ruidos. Ensayos sobre la economía política de la música (1995).
7) Otro planteamiento interesante es el proceso de informatización y reconversión industrial: reorganizando campos culturales y nuevas estructuras y modelos de producción: nuevos formatos de consumo musical: eliminación de los soportes físicos; nuevo universo cultural del campo musical, alterado por la era Multimedia. ¿Estamos ante un periodo de ebullición (que diría Allan Moore) de la cultura musical?
8) Internet no es ni será más que otro canal de expresión, producción y distribución de la música. Un medio democrático de emancipación y autopromoción de los artistas.
Grandes reflexiones, gracias a este libro. Os lo recomiendo.
Cuando la música cruzó la frontera digital. Editorial Almagro, Madrid, 2008.
Cuestión de Géneros

«Mi guitarra es la medida de toda las cosas»
La democratización de la cultura musical nos ha permitido readaptar esta a nuestros intereses, modos de acceso, o gustos. A modo de sinécdoque, “la guitarra ha vencido al violín”. Esta evolución instrumental dice mucho de la concepción electrónica moderna. Pero este avance técnico no se queda en lo formal. Nos hemos vuelto más “guerreros” con una guitarra que con un violín. Somos más abstractos.
Escribe Claudio Monteverdi en su introducción a Madrigales guerreros y amorosos:
«(...) Yo apliqué por primera vez la determinación "guerrera" en la música. Seguía con ello a las enseñanzas de Platón... Pero... buscaba una determinación para la "ira"...
Hasta ahora se había conseguido solamente expresar dos clases de sentimientos
con la música: la gracia del amor y el frío de la ausencia de los sentimientos».
Hasta la segunda mitad del siglo XX, expresiones como la ira, agresividad, odio, o simplemente la fuerza, el estatus, el poder, sólo tenían un medio de expresión musical: la orquestalidad. Pienso, aunque tal vez erróneamente, que el rock dio una nueva posibilidad a la expresión pura de la música.
Ya somos capaces de expresarlo todo. Pero, ¿entendemos lo que estamos haciendo o sólo lo intuimos? ¿Conocemos las formas y las maneras de proceder?
Algunas variantes en la terminología musical de uso común fallan: Resulta ambiguo hablar de conceptos amplios como “progresivo”, pero también innecesario que cada grupo se obceque en buscar su propia denominación genérica, del tipo Zeuhl Rock de Magma, Metal Onírico, o esas excrecencias que se ven por ahí, como “Dark Power progressive symphonyc folk”.
La parcela “metal progresivo” hace referencia al heavy metal que desarrolla sus conceptos musicales de manera gradual, no cíclica, y bebiendo de la evolución que siguió el rock, hacia complejidades e individualismos que en realidad no son propios de una música que parte del ambiente y contexto urbano. Una dualidad en tensión. El relativismo de la cultura posmoderna ya no nos permite ni nos permitirá nunca más hablar con tranquilidad de géneros exactos, ni de cuestiones absolutas.
¿Mägo de Oz metal progresivo? Desde hace dos años, en prograrchives.com sí. A tomar por culo toda lógica de organización en bases de datos por Internet. Sobre todo si son Wikis. El wiki o software de colaboración para la creación colaborativa es genial. Pero dispersa esos “umbrales de duda” entre géneros, y la exactitud se pierde en la lontananza. Eso, aplicado a la red mundial, supone hablar de mezclar perspectivas contrapuestas, blancas y negras, pero no se dan grises. Y así, todo grupo que utilice recursos recargados en una canción, será denominado y señalado como progresivo, y añadido en cientos de bases de datos. Que locura… ahora entiendo eso de “Internet traerá nuevas formas de incultura”.
También hay que distinguir entre virtuosismo y progresivismo. Casi siempre están de la mano, pero no tiene por qué. Ni el heavy metal ni el progresivo tienen por qué ser virtuosos. Pero les gusta ir por ese camino. Hay grupos que son tan sumamente virtuosos que ya se habla de progresivo, pero la frontera no se rompe con 300 semicorcheas por segundo. Dragonforce no es progresivo: entre otras cosas, porque utiliza estructuras simples. Es virtuosismo dentro de una estructura simple. De igual manera que El Greco no era barroco por muy oscuro y manierista que fuese.
Se oyen otras bobadas retóricas como que Dream Theater es “cuando Iron Maiden conoce a Genesis”. La afirmación no es ninguna locura, pero… queremos ser tan concretos ante algunas cuestiones, y no ante otras, que decimos tales aberraciones. ¿Pero qué coño nos creemos? Ya puestos, cada grupo que reúna las peculiaridades sonoras que le hacen único, podría ser un género, subgénero o protogénero en sí. ¿no?
No estoy de acuerdo con semejantes actitudes. Para mi Dream Theater es metal progresivo, y asumo todos los errores de imprecisión que sustenta esa afirmación. Lo es por lo que ha llegado a ser.
Luego existe otra dualidad, no menos dañina: Heavy Progresivo y Metal Progresivo. El primero es más hard-rock, el segundo es más virtuoso. Uno más cargante, el otro más cargado. Esto tiene más sentido, pero es de locos para locos.
En definitiva, al progresivo se le da muy bien retomar la orquestalidad del XIX, actualizar el clasicismo desde los instrumentos eléctricos y electrónicos, o resucitar compases de corchea como el 5/8, 9/8, 11/8, pero, está claro, la Teoría de los Géneros, no se le da nada bien. Bueno… ¿y a quién, dentro del rock?
Este artículo pretende paliar vuestras infinitas discusiones con los amigos en bares, foros, locales de ensayo… sobre qué grupo hace qué estilo de música. Y probablemente nunca os pondréis de acuerdo.
En resumen, este pantagruélico texto no es más que para sostener una cosa: que el progresivo no es una manera de sonar, es una forma de ser. Y no lo pienso por darme el gusto de… dar trascendencia a algo a lo que dedico mi tiempo en este blog, sino por todo lo anteriormente dicho. Por cuestión de sonoridad, es muy difícil ponerse de acuerdo.Es como si clasificásemos la pintura según sus colores, o la poesía según las putas letras.
Casi sería más interesante hablar de categorías estéticas. Y si lo hacemos, podríamos afirmar que el progresivo prototípico es un nuevo esteta musical, un sublime histérico. Y por supuesto, no abunda, ni es claramente señalable, está difuso. Podría hablarse de una nueva vanguardia, pero ya sobre todo para aquellos que elaboran Metal Extremo, Death Metal…
Si alguien no entiende qué demonios mueve a una persona a cultivar estas artes, léase la siguiente cita:
Sigmund Freud, Lo Siniestro:
«mucho de lo que sería siniestro en la vida real no lo es en la poesía
(o en el arte en general); además, la ficción dispone de muchos medios
para provocar efectos siniestros que no existen en la real».
Esto parece evocar a la categoría de “Evasión”. Arte por evasión. Pero hablamos de Vanguardia. Evasión y Vanguardia entran en este submundo musical, y se dan la mano. ¿Acaso el death metal no es evasión y vanguardia? ¿No es una paradoja? No sé...
Mensaje Ecológico
El metal progresivo no está exento de mensajes sociales comprometidos. Mensajes cargados de poesía, ilusión o conciencia, pero también abstracción, crudeza, realismo... Lo que muestro ahora son dos corazonadas con mucha madurez, buena producción, y mejores intenciones. Dos canciones que, casualmente, me han llenado dos épocas vacías del último año. El sentimiento vertido en estas canciones rebosa por todas partes.
Beneath the Waves - Ayreon (2008) (bajo las olas)
http://es.youtube.com/watch?v=VYEzZyLyzlM
The Human Stain - Kamelot (2007) (la mancha del ser humano)
http://es.youtube.com/watch?v=4n3LobCY5HE
En Sevilla, Evassion publicó Gritos de la Tierra, alegato de tendencia ecologista. Pero también, muy cerca de aquí, los malagueños Abyss en 2004 publicaron Sin Ángeles, disco inundado también un claro matiz humanista, con canciones como A Costa da Morte.
Sin embargo, pocas veces se llega a la madurez de la expresión reivindicativa de la música, como con los dos ejemplos citados.
...Cause it hurts to be alive, my friend,
In this masquerade where all one day must die...
…forever dwelling in darkness… [Metal Progresivo Francés]

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Adagio es una pieza musical cuyo tempo es lento. Generalmente se llama así al segundo o tercer movimiento de una sinfonía o un concierto. Es un movimiento musical tenue, cargado de misticismo, para ilustrar un ambiente calmado pero decadente. Considerado de una extraordinaria elegancia, y de un carácter sumamente lírico.
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La banda gala de metal progresivo Adagio hace honor a su nombre.
El número de registros sonoros de esta banda aumenta con Dominate, disco publicado en 2007. Si ya mezclaron en Underworld (2003) neoclasicismo y barroco; pasajes sinfónico-corales con las más oscuras tramas de piano que colapsan la tonalidad; registros altos y cantos melódicos con death growls o voces guturales… Vuelven ahora dispuestos a dar más.
Y ese es el principio de la genialidad de Stephan Forté: la variedad. Un nombre que deberíais memorizar si no lo conocéis. El líder, guitarrista y compositor de Adagio, es uno de los más originales músicos del progresivo de nuevo siglo. Stephan es un heredero de los primeros dilucidadores de la música tonal, como Wagner, Liszt, las tensiones tonales de Mahler, o los innovadores rusos como Mussorsgsky, Borodin o Rimski-Korsakov, sin llegar al dodecafonismo de Schoenberg (no todo esbozo atonal es dodecafónico). Un músico contemporáneo de primera que decidió adentrarse en la selva negra del rock.
Pese a todo, Adagio no utiliza o explota todo lo dicho, pero sí lo asume. Y se asume al escucharlos. De igual manera, consigue crear un puente entre el progresivo y el death metal como pocos han hecho (Lanfear ha introducido voces guturales con no muy buenos resultados, Rhapsody abandonó aquel sonido tempranamente…, Isis juega con ello también… son ejemplos mil, pero Adagio, el más significativo, pienso).
Dicha cualidad de Stephan por la variedad musical también es a veces negativa, por la dispareidad de matices que se han introducido en Dominate. Me explico: Fire Forever, primera canción del disco, no es propia de esta banda. Pero es una pieza brillante de Power Metal, que no está carente de una lectura humorística (escuchad este archivo haciendo clic para descargarlo)... Poniéndome de nuevo serio, concluyo que este track es más digno de Angra o Helloween que de Symphony X, grupo con el que a menudo les comparan. Fire Forever gusta, pero no encaja, por mucho que lo queramos. Y siendo el primer corte de Dominate, establece ideas falsas sobre el verdadero carácter del álbum, el cual por cierto, me parece el mejor hasta la fecha de la banda, opinión con la que muchos no están de acuerdo. Esperamos que, de una vez, Adagio se consagre como banda.
Stephan, Kevin, Gus, Franck y Eric son la actual formación, pero desde 1997 han pasado músicos como el batería Dirk Bruinenberg (Elegy), el vocalista David Readman (Pink Cream 69) o incluso Richard Andersson (Time Requiem) para la grabacón de Sanctus Ignis.
Este artículo se publica a falta de muy poco para la llegada de Archangels in Black, próximo disco de Adagio. Y seguramente deje muy claro quién está imponiendo las normas en Francia en torno al progressive metal. Yo al menos espero que mantengan esa esencia de "armonía suspendida".
Pero, ¿Qué otros grupos tenemos allí? No demasiados, aunque comparado con España, nos resulta envidiable. Podrían enumerarse las siguientes:
- Alkemyst: Una nueva promesa (oficial desde 2003) que a muchos encanta. http://www.myspace.com/alkemystmusic. Es un power-speed que no busca (ya lo harán) la innovación del sonido. 
- Anthropia: No termino de cogerles el gustillo. Les falla la producción, la música se hace una bola.
- Enneade: MySpace. Tienen una página web diseñadísima (http://enneade.free.fr). Su caos interno cuesta un poco, como le pasa a muchas de estas bandas, cuyo carácter se define por sonar a lo que ya existe.
- Hyskal: MySpace. Elegancia y fuerza. Y EN LA LENGUA MATERNA, nada de inglés. Por fin los franceses oyen algo con un sonido puramente propio. Muchos deberían tomar nota.

- Lalu: Oníric Metal (2005): Encasillarlos en el Metal Progresivo como se tiende a hacer me parece un error. Su nombre hace referencia a un pseudogénero al que esta banda parece adjuntarse. Pero suena más a heavy metal manierista, que a progresivo “onírico”. En cualquier caso, el pianista Vivien Lalu, y otros grandes músicos (excomponente de Devin Townsend Band, Ryan Van Poederooyen, y Russell Bergquist, de Annihilator), pretenden dar una vuelta de tuerca más. 
- Lord of the Mushrooms. Seven Deadly Songs (2005). Es curioso que con ese nombre, este disco contenga 10 tracks. Cada uno refleja un sentimiento. Suena más techno. En su MySpace podéis inundaros del sonido
- Lux Aeterna: MySpace. Imposibles de encontrar fuera de España. No los busquéis en eMule. Están trabajando actualmente, y tal vez nos sorprendan.
- Manigance: Otro de mis favoritos, en la voz autóctona, y acaban de publicar (2008) Tout ce que les Gens Savent.

- Northwinds: Entre mis favoritos de Francia.
- Parallaxe: Que significa “paralaje”, término astronómico (Paralelo + Eje) para medir distancias entre estrellas. Escuchad esta banda instrumental cuando queráis relajar la mente desde un sonido envolvente, cálido, y motivacional. Relaja pero despierta. Dualidad que casi exclusivamente puede concebirse en el progresivo.
- Patrick Rondat: mítico y conocidísimo virtuoso que no necesita presentación, pues lleva décadas deleitando oídos adictos al barroquismo de su obra. No siendo metal progresivo, es imprescindible citarlo.
Ah, y desde aquí un saludo a una pequeña-gran banda: Osmosaerum. Mismo país y género.
De momento es todo. Algunos han quedado fuera, pero no pertenecen exclusivamente al metal progresivo: como Aabsinthe, Dirge, Gojira, Year of No Light, Carcariass...Muchos otros permanecerán morando en la oscuridad para siempre .
...Sobre la Música

En esta ocasión toca un poco de morralla teórico-semiótica sobre la música. Tragad saliva ante este artículo y pensad... ¿Teoría Comunicativa sobre la Música? No existe NADA, sólo ambiguos ensayos, breves exposiciones, y algún que otro profeta solipsista*. Una extensa bibliografía que apenas aporta mucho. Dice Gerard Vilar (profesor de Estética y Teoría de las Artes en Barcelona), refiriéndose a esto:
«Como un chimpancé hojeando La Divina Comedia, el filósofo se rasca la cabeza y el sobaco sin conseguir apenas algún resultado más allá de cuatro obviedades y lugares comunes».
Si queremos hablar de autores contemporáneos sobre esto, y lo haremos aquí, habría que comenzar por Theodor Adorno escribió Sobre la música en 1978, entre otros proyectos e intentos de entender el arte más irracional y alejado de lo lógico y lo inteligible. Filosofía y Música son dos objetos que no distan demasiado uno del otro en la forma de comprenderse ambos. Y Adorno era un experto en ambas entidades histórico-sociales. Pese a que no utilizaba la herramienta del lenguaje tanto como mecanismo de comprensión sino de distinción (para ponerse en un plano superior de pensador e intelectualote), Adorno era un puto genio.
¿Es la música, dentro de todas las artes, el vehículo más directo y "puro" en la búsqueda de la trascendencia hacia un plano supraterrenal, hacia la transmutación de valores metafísicos o hacia alguna esencia humana? ¿Es la música acto y reflejo de las máximas y las mínimas expresiones humanas? o ¿Es un "misterio indescifrable de la cultura humana"? Esto último no, para Adorno. Simplemente, es una forma de conocimiento no discursivo, con una gran carga mimética*, y con otra carga de abstracción momentánea. O según él:
«A la música que hoy pretenda legitimidad se le debe exigir lo que podríamos llamar un carácter cognitivo». «La música de entretenimiento planificada industrialmente [...] son productos culturales que traicionan o atacan directamente a la libre individualidad.
La música es una expresión distinta a otras artes, no en términos de superioridad, sacralizad, capacidad o expresividad, sino sencillamente de otro plano, de otro lenguaje al que, en culturas como la nuestra, Occidente, tan figurativa, representativa, tan gráfica, tan explícita, nos cuesta más conocer.
«En comparación con el lenguaje significativo, la música sólo es lenguaje en tanto que de un tipo completamente diferente. En él yace el aspecto teológico de la música. Lo que ella dice se encuentra a la vez determinado y oculto en la afirmación. Su idea es la figura del nombre divino. Es oración desmitologizada, liberada de la magia de la influencia; es el intento humano, vano como siempre, de nombrar el nombre mismo, en vez de comunicar significados».
Explicar la música en términos semiótico, matemáticos, microfísicos, sería como tratar de entender la «mera textura fenomenal de sonidos», llegando así a sólo percibir caleidoscopios acústicos.
Nada de eso.
La comprensión final de la música reside en su interpretación, por encima de lo que para otras artes resulta su ejecución.
Pero después de esto... ¿Cuál es el telos o finalidad de la música? Este nudo gordiano (...este Gordian Knot...) que no puede descubrirse bajo la mirada al detalle del analista, lo desenreda en el plato genérico y general Adorno, cuando habla de Trama Musical. Se habla en lugar de Trama, también de: Contenido musical, Expresión Difundida, Formas Sonoras Animadas... La idea de todo esto es que la música no conoce el concepto, sin embargo, ésta se halla muy cerca del propio conocimiento, de la abstracción formal y del sentimiento primitivo. Este sentido primitivo, de ritual, hipnotizador, se percibe en un doble bombo, en la imposibilidad de advertir tal cual un ‘barrido’ de guitarra, o en la simpleza cautivadora de una secuencia melódica, que nos transmuta unas emociones únicas, nuestras, incompartibles...
Por tanto se puede suponer que la pretensión de extraer ideas universales sobre Música o Conocimiento es cliché y tabú. Es un fracaso contínuo, traerse a casa lo imposible... La pertinencia musical es un resultado de su forma estética per se. Es el precio que tiene que pagar por no poder ofrecer un mensaje cerrado exacto, de carácter auténtico.
Por tanto, concluye Adorno: «Su semejanza con el lenguaje se cumple mediante su distanciamiento de él».
«El argumento apologético, según el cual en la historia de la música siempre se ha desarrollado una dimensión unilateralmente a costa de las otras, no tiene mucho peso».
La música debe ser reflexionada y compuesta hasta el agotamiento, añade el pensador americano, porque ésta se halla frente a una aporía. Una dicotomía de búsqueda de lo simple y lo complejo a la vez. El arte musical aparece en su impulso mimético y en su carácter libre de convenciones generales, como algo monadológico*.
Mientras tanto, la música nos sigue mirando con ojos vacíos... como los de una máscara maya que oculta tras de sí un conocimiento incognoscible, una realidad olvidada...
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Monadología: inventado por Leibniz: átomos formales que no son físicos, sino metafísicos. Aquí se atiende al carácter fractal de la música.
Mimesis: Imitación de la naturaleza.
Solipsismo: Creencia metafísica de que lo único de lo que podemos estar seguros es de la existencia de nuestra propia mente, y la realidad que aparentemente nos rodea es incognoscible y puede no ser más que parte de los estados mentales del propio Yo.
Sobre la Música...
«La música mira con ojos vacíos a quien la escucha, y cuando más profundamente se sumerge uno en ella, más incomprensible resulta lo que ella deba ser, hasta que uno aprende que la respuesta, si es que una respuesta así es posible, no yace en la contemplación, sino en la interpretación: es decir, que sólo resuelve el enigma de la música quien sabe tocarla correctamente, como un todo. Su enigma se burla del que la contempla seduciéndolo para que hipostasíe como Ser lo que no es sino ejecución, un devenir, y en tanto que devenir humano, un comportarse».
Theodor Adorno - Sobre la Música
Descubriendo la quimera que es la música... Próximamente.
Hipostasiar: es reificar o cosificar. Termino aprovechado por Adorno para explicar que la sociedad ha sido cosificada. Es la atrofiación de algún objeto semántico. Se habla más de lo "hipostático", en expresión de "lo esencial". Lo hipostático sería la convivencia del carácter natural y el divino en la figura de un ser (en el cristianismo, se trataría de Cristo).
Intangibilidad

…hay cosas posibles que crees imposibles…
…hay cosas tangibles que crees intangibles…
Maurits Cornelis Escher … ¿le conocéis ya? Creó a partir de la expresión surrealista, un modo de representación del espacio que parecía irreal, pero ahí estaba. Tanto 2D como 3D, grabados, dibujos y maquetas para dar a entender que nuestro conocimiento está limitado por nuestra percepción. Y que la apariencia es baladí .

Creemos lo que percibimos a través de lo que esperamos ver.
Walter Lippman nos dio la metáfora de que el conocimiento es una linterna que ilumina espacios de la realidad. La prejuiciosidad al percibir, s una condición sine quae non del ser humano. Inevitable pero imprescindible. Simplificadora, pero a veces necesaria.
Escher transmutó desde el arte pictórico, la intangibilidad, la potencia de la no figuración en la pintura, para demostrar que la apreciación es relativa.
Heidegger decía que no tenemos acceso real a casi nada, porque todo lo hacemos limitados por nuestros sentidos y nuestra physis. Además, el acceso virtual en nuestra sociedad mediatizada es aun mayor: Internet, TV, Cine… Interacción virtualizada.
Pero a la idea que iba es que algunos músicos pueden crear melodías inimaginables como las pinturas de Escher.
Hace unos días alcancé el nirvana sensorial que me produjo la masa enfervorecida de un concierto de metal progresivo. Bueno… Masa y Progresivo: Menudo Oxímorom*. Pero es un caso de contradicción de una regla universal o factor de apreciación humano: Que nos medimos a nosotros mismos por nuestra semejanza con seres cercanos, y a la vez estamos obsesionados en diferenciarnos de la masa. ¡Las dos cosas juntas son posibles! Empatía y Egoísmo. Como Globalización e Individualización (que serían las enfermedades de ambos casos). En cualquier caso, el éxtasis musical.
El hombre es masa, pero aspira a ser algo más. De ahí esa dualidad, que halla su sincretismo a través del factor de Interacción.
Uno de los objetos utilizados en la diferenciación del Yo con el Mundo es la música.
Transmutar valores inmateriales, intangibles, debe ser un fin en todo acto de comunicación humano. E incluso a través de la música se puede. La música también tiene una apreciación intangible, más allá del gusto, de la sensación o la emotividad.
La música contemporánea se halla ante una aporía, antinomia, paradoja, entre la intangibilidad y la simplificación, entre la evolutividad y el retroceso. Y esto se traduce en una actual situación de impasse, ya veremos por cuanto tiempo.
Dream Theater actuó el pasado 3 de noviembre en Madrid. Los teclados al borde del escenario de Rudess se unían con las vibraciones de mi camiseta provocada por un Portnoy que proyectaba escupitajos progresivos y maldecía “Muchas Fucking Grassias”, detrás de un Labrie que corría por el escenario y un John Petrucci a las cuerdas que demostraba que eser de otro mundo. Se rozaron los límites de la espectacularidad, hasta causar un “desmayo mental” general de los presentes en oleadas de silencioso babeo.
Pese a que en resumen, hay casi una obra de arte para cada forma de entenderlo, creo que cualquier persona debería alguna vez sentir estas emociones, en cualquier caso sensaciones inefables, intangibles, en torno a la música.
*Oxímorom: término Karelio del siglo XIII. Es la presentación de dos términos contrapuestos para crear por medio de la paradoja un nuevo sentido. Ej: “luz oscura”, “inteligencia militar”.
¿La Música? FAQ

No puedo sino entenderla dicotómicamente. El Ying y el Yang… La búsqueda del acorde más difícil del mundo por parte de algunos, frente a la prolapsis* mental de otros, faranduleros de la música.
El posmodernismo: un theatrum mundi caótico de cultura de los “neos”, “remakes”, de kitsch generalizado, de abundante relativismo, de protervos intereses normalizados incluso en el arte…
En la expresión artística todo vale. Todo puede justificarse como hermoso o como horrible. Por supuesto, también las dos cosas unidas.
La delgada línea que separa los polos opuestos, antípodas sensoriales, antitéticos métodos artísticos, se da más aún en el arte más abstracto: en la Música…
…Esa aritmética del sonido, ese juego de física de la comunicación más abstracta, esa arquitecta de lo intangible... El ente que comunica al ser humano con el único Más Allá posible: el núcleo de su propia eikasia (fantasía).
Es decir, la música es la mayor catarsis, si se aprovecha bien. Funciona propagandística-científica-física-emotiva-psicológica-críticamente muy bien para actos comunicativos entre personas.
Echo un vistazo panóptico a la actualidad sobre la evolución del sonido, y descubro (es una evidencia) que en las últimas décadas, la Acústica (o Ciencia del Sonido) ha conseguido la posibilidad de crear tanta variedad sonora como seres humanos existen en la tierra. El enorme universo de la creación digital no ha hecho más que comenzar. Y no hay dos oídos iguales, pero tampoco la necesidad de dos sonidos iguales. Esto demuestra que, al igual que en el terreno de la Ciencia Visual, es posible conseguir cualquier cosa. Cualquier cosa.
Pero, en lugar de eso, la percepción cognitiva de la amplia masa no es más rica que hace 30 años. La música resulta ser pobre, repetitiva, propagandística, barata, comprimida, monótona (y monotonal)...
Definir la Música es algo que se ha resistido a la tarea de filósofos, sociólogos, antropólogos, etc. Su esencia no es definible sino como un puzzle de conceptos, cuyas piezas son aproximaciones a su realidad.
Si tuvieramos que empezar a construir pilares cognitivos de la Música, apuesto por decir de esta que es una Entidad Histórico-Social de conocimiento no discursivo, figurativo-débil cuyo uso está dualizado en una práctica artístico-funcional. ¿Y eso que significa? Bueno, en cualquier caso, que su estudio requiere una mayor labor intelectual, por no ser tan explícita. Muchos la categorizan dentro de las "ciencias o misterios indescifrables de la cultura humana".
...
Abstrayendo el objeto de estudio, podríamos afirmar que no hay Música, sino ruido y silencio. Y una Cultura que asigna entidades, y como tal, y te asigna qué es música. Pero creo que la música está libre de ese tipo de ataduras. Por todo esto, me sigo preguntando ¿Qué es la música?
Aún recuerdo cuando de joven, sufrí una “metalmorfosis”. Con 10 años comencé a descubrir las sensaciones más puras del placer del oído. Me hice un melopéyico empedernido. Este punto de comienzo, enclave melomaníaco, me lo dio el rock. Hoy, creo que he alcanzado otro nivel.Sin más estúpidos aderezos, hoy digo: Adiós, Heavy Metal. Pues hoy, soy un neófito de la música progresiva. Y su inextricable sonido es mi catarsis personal. Es sólo que no puedo comprender por qué...
*Prolapsis: Es, generalizando malamente, una caída o salida de una parte de un órgano o de una víscera. Enfermedad metaforizada en este artículo, con respecto a la escasa inteligencia de algunos pseudoartistas.
Radiografía del Rock Experimental

Sergio Guillén Barrantes y Andrés Puente Gómez unieron sus vidas cuando descubrieron su mutua afición catártica y obsesión por el rock progresivo. Así, escribieron Radiografía del Rock Experimental: De la psicodelia a la actualidad del rock progresivo.
Desde 1967 hasta 2005, se pincelan los principales discos, año por año, con breves descripciones, en dosis homeopáticas. Se incluye:
- Una guía de contenido por capítulos.
- Imágenes (en blanco y negro) de portadas de discos y artistas (por cada año).
- Información Externa: Bibliografía, Páginas Web, y un completo índice alfabético.
Es especialmente interesante el comienzo, la definición de rock progresivo, y tomando por cita a los Brincos, que hicieron hincapié en la necesidad de hacer un rock que a la vez fuera virtuoso y elaborado, que suponga un “progreso”, pero también audible por las masas, por cualquier oído. Una dualidad necesaria.
Sin embargo, se cae en la entelequia de no incluir el Metal Progresivo como género autónomo, siendo sin embargo una variante del progresivo muy presente en Radiografía del Rock Experimental… El Metal Progresivo debe estar ‘incardinado’ dentro del rock progresivo cabalmente, en un guión aparte, como lo está el Jazz-Rock, el Kraut-Rock, el Neo, el Sinfónico, el Sonido Canterbury… Si se habla apartadamente de algo tan exiguo como el estilo “Zeuhl Rock”, ¿por qué no se ha desvinculado el Metal Progresivo del Rock Progresivo genérico?
En resumen, es un genial libro de consulta, antes que ahogarnos en Internet. Este compendio mitiga búsquedas vacías en la red, y proporciona ideas claves y claras, bastante acertadas en la mayoría de las ocasiones. Se incluyen bandas no muy conocidas de últimos años, como Overlife, Meshuggah, Nexus… pero faltan los últimos eslabones de este género: los recientes Spheric Universe Experience, Pagan´s Mind, Andrómeda, Dali´s Dilemma… Abre las puertas a los recién iniciados y refresca la memoria a los veteranísimos. Muy recomendable para nuestras bibliotecas melómanas.
Surrealismo Progresivo

El Surrealismo y el Rock Progresivo: un tándem de géneros artísticos en relaciones promiscuas. Todo un aldabanazo a la puerta del racionalismo, desde el exegeta Dali hasta la genial impostación de voz de Mikael Akerfeldt en Opeth.
El rock progresivo es un sobrecargamiento del tradicional rock, convirtiendo la estructura musical en un conglomerado barroco, con fines críticos en el 99% de las ocasiones. El rock progresivo es reivindicativo, es despierto, aunque continuamente esté soñando. Soñar despierto. El surrealismo es más de lo mismo, sin esa saturación de motivos, y sin ser siempre crítico, pero muy unido al sentimiento revolucionario, todo lo contrario que podía suceder con las ostentosas manifestaciones del Barroco originario: religioso, contrarreformista, ultracatólico, y por ende, conservador. Es decir... se le ha dado la vuelta a la expresión de una manifestación artística: la ostentación. Ostentación armoniosa.
Ambos géneros se unen en el producto final del CD. Música y Portada. Yes nunca hubiera sido lo mismo sin las portadas que diseñó Roger Dean, y la obra en general del dibujante tampoco, después de haber escuchado al quinteto británico. Igual que Paul Whitehead en Génesis, tras lo que se asoció totalmente al diseño de portadas de Rock Progresivo.

En cuanto a diseño de portadas, Derek Riggs es para el Heavy Metal el portadista más solicitado. Creador de Eddie, mascota de Iron Maiden, sus diseños son oscuros y con una simbología fantástica, de horror y mística, renovando el estilo de Roger Dean.
De Luís Royo todos conocemos algo en el ámbito hispano. Hablar de él es introducirse en otras artes pero la estética está innegablemente vinculada.

Sin embargo se hace claramente transparente su influencia del mundo fantástico, al igual que Derek pero de una manera más profunda. Eroticismo, magia, psicología humana, es en conjunto una forma mixta de sentir cultural que se está configurando en las últimas dos décadas y que algunos concluirán con que se trata del renacer Gótico, otros lo llevarán hasta el Death Metal, y aquí se pretende hacer patente otra rama: el Progresivo.
En cuanto al surrealismo, se podrían dar aquí las ramas autores y evoluciones más interesantes, Renne Magrite, Ponç, Guinovart, Varo, Max Ernst, Eduardo Naranjo... pero en lugar de eso voy a ofrecer el Surrealismo de Calle, el que hacen esos pequeños grandes diseñadores en Deviantart. Hay auténticas genialidades.
Portadistas también hay cientos de, donde la escuela o rama alemana me sigue pareciendo la más original. Markus Mayer, (Kreator, Nightwish...), Erwin Munsters,
Mattias Noren (Evergrey, Into Eternity, Andromeda, Lost Horizon, Wolverine, etc, etc...), tal vez el portadista de Metal Progresivo al que mayor legado debemos. Suizo tenía que ser. Puro ProgArt desde que comenzó en serio en 1999.

Travis Smith (Opeth, Psychotic Waltz, Death, Riverside...),

Gyula Havancsak (Annihilator, Therion, Grave Digger...)... ...
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A veces es curioso pensar como el arte que está considerado como el más emotivo, el más irracional, el que mas juego es capaz de dar, es el menos estudiado. Es de párvulo entender que no hay grandes semióticos ni detallados sociólogos ni siquiera escrupulosos historiadores aún sobre la música contemporánea de este tipo. Pero es de pábulo entender que también existen corrientes "culturales" como el surrealismo musical. También existe la aberración caricaturesca del esperpento en los arreglos melódicos de muchos Ubermenschs de la música. Y del rock. Descoordinación, Desorientación, Disonancia, Deformación... El juego estocástico de la música. Y su versión más agresiva, el metal progresivo, también quiere jugar a hacer eso, y desde hace algo más de una década, lo está consiguiendo.
Teclistas del Metal Progresivo. the Keyboard Obsession

A día de hoy, todavía muchos (incluso seguidores del progresivo) minimizan, segundan, o marginan la figura del teclista-pianista (una cosa u otra, y las dos) en grupos de rock, heavy, progresivo... Sin embargo, jerarquizar los instrumentos no tiene sentido en muchas ocasiones. ¿Qué son Yes sin Rick Wakeman, Dream Theater sin Jordan Rudess o Symphony X sin Michael Pinnella? Lo mismo que sería Opeth sin Martin Mendez, su bajista, Queensryche sin su vocalista Geoff Tate... El teclista es un pilar más. Cierto es que la guitarra es el instrumento rey, por sus capacidades, por la estética que desprende, y por los grandes músicos que la han convertido en una doncella de metal, en una reina del sonido. Pero las 58 teclas blancas y 36 teclas negras no son prescindibles para ningún músico contemporáneo concienciado. Tampoco debe serlo por tanto para las audiencias.
Sin embargo, a efectos prácticos sigue en segundo plano la figura del teclista: las cámaras de los conciertos no captan a los teclistas en sus solos más complicados, a veces ni aparecen casi, y cuando o hacen es en la lejanía del escenario. El teclista es aquella sombra difusa tras el nitrógeno líquido de los conciertos. El teclista es aquel qlue se mete las manos en los bolsillos casi siempre cuando el resto del grupo firma autógrafos. Jon Lord debería tener un cámara para el sólo, como Ritchie Blackmore la ha tenido siempre, y Jordan Rudess otro cámara que grabe sus ejecuciones, como John Petrucci lo tiene a sus pies, y así sucesivamente. Y preferiblemente desde un punto de vista cenital, para que los fans valoren el talento de esos teclistas. Pues no todos utilizan soportes móviles para que se les aprecie mejor. Pues perder de vista los dedos de estos genios es perderse uno de los mayores atractivos de estas bandas.
¿Los teclados son ambientales? No, no siempre. Casi nunca. Pero las reseñas de discos vienen a coincidir todas en la terminología. "Los ambientes de Pinnella", "los dibujos que traza Manuel Ramil (WarCry)" "los paisajes recreados de..." Pero no es así en muchas ocasiones. Hay que diferenciar:
- Al teclista que compite, iguala, o supera al guitarrista. Dobla solos, acompaña melodías... sin él, la canción es totalmente distinta.
- Al teclista que, efectivamente, es creador de atmósferas. Sin él, la canción puede funcionar aunque suene algo hueca, vacía.
La palabra teclista da 292.000 resultados en Google (cuando realicé búsqueda). Tecladista (que es un término más exacto, pues teclista se puede referir a varios conceptos, y además, tecladista se utiliza mucho en Latinoamérica) 566.000.
La palabra guitarrista da 3.570.000 resultados en Google (cuando realicé búsqueda).
Keyboardist ofrece 2.490.000 resultados.
Guitarist 19.400.000 resultados.
Son datos curiosos que demuestran la jerarquización dada en los instrumentos.
Centrándome en el Metal Progresivo, es para mi Jordan Rudess el teclista virtuoso con más capacidad para inventar mundos nuevos en nuestros oídos. Sus composiciones son en sí un Manifiesto Progresivo. Ya lo hacía Derek Sherinian cuando ocupaba su puesto en Dream Theater pero más ácidamente. Rudess sin embargo tradujo los teclados en sueños lisérgico-surrealistas de traviesa fantasía.
El ucraniano Vitalij Kuprij es todo un ejemplo, en su banda Artension, de cómo el teclista puede liderar una banda y convertir su sonido en un mareante virtuosismo, en un paroxismo musical, llevando el neoclásico fusionado con el metal progresivo a extremos únicos. O no tan únicos. Eric Norlander (Rocket Scientists), es el sucesor sonoro de Keith Emerson. Sus obras son atrevidos intentos de prescindir de las guitarras. Es el caso de Threshold. Como haría Michael Pinnella en Enter By The Twelfth Gate. Richard Andersson, es otro sinónimo de virtuosismo neoclásico. El barroquismo musical adquiere nuevas arquitecturas en sus manos.
Y así una larga lista que aquí un seguidor aún desconoce, desde los más grandes en los setenta (Cyrille Verdeaux: con Clearlight Symphony...)
Y es que sois, teclistas del rock, la quintaesencia, la piedra angular y la alquimia del metal progresivo. Y, me gusta decirlo, a veces soy más que eso. A vuestros pies, Fred Colombo (Spheric Universe Experience), Ronny Tegner (Pagan´s Mind), Martin Hedin (Andromeda)...
Y en cuanto a los españoles, también me inclinaría ante Jesús Franco (Time Simmetry), Sergio Sánchez (Overlife), Germán Villén (Abyss), y más lejanamente, aquel Benet Nogue (Atila).
Pequeños datos e historia sobre sintetizadores: http://elastico.net/archives/2004/12/ese_pedazo_de_o.html
Órgano Hammond: http://es.wikipedia.org/wiki/Órgano_Hammond
Pinchar en la imagen para descargar sample de metalprogresivo.blogia.com
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Difícil Equilibrio - Simetricanarquía (2003)

Pretenciosos discípulos de las atmósferas crimsonianas, pero con un carácter más marcadamente vanguardista, pues así se les etiqueta, la banda de rock progresivo española, absolutamente desconocida, es un tesoro escondido de melodías que rozan el absurdo (y a veces el ruido) y la abstracción formal. Simétricanarquía es así. No es sin embargo su mejor trabajo. Pero arriesgan al máximo con melodías ultrarrepetitidas, con riffs, y voces que hacen exactamente lo mismo una y otra vez hasta el aturdimiento. El atrevimiento compositivo es exacerbado. La pretenciosidad, relativa. Los nombres de las canciones vendrían a definir lo que en ellas se trata de representar, o tal vez no… las melodías sin voz crean una confusión, como la pintura expresionista dice algo pero que sólo logramos entender porque leemos su título.
Así, Vidas son horas nos mete por los oídos unas tenebrosas guitarras distorsionadas dobladas en estéreo (una por canal) que expresan sentimientos inacabados. Son cinco minutos con apenas tres variaciones en la estructura compositiva. Pero se pasa rápido el sufrimiento. Si bien El ángel exterminador no termina de recordarme a la inverosímil película de Buñuel de mismo nombre, el sentimiento de enclaustramiento solitario se hace patente gracias de nuevo a las guitarras de la escuela Fripp y a los instrumentos de vientos que acompañan. Penumbra es aún más ambiental, y nos sumerge durante un minuto en el crepúsculo gracias al violonchelo de Celia Torres. Dynamite es tremendamente machacona hasta la fatiga, y sin embargo hace de la confusión un placer delicioso, con salvajadas guitarrísticas a lo Hendrix por solos, y la siempre presencia del bajo, marcando sus propias melodías. Al destino devenir es el momento heavy del disco, en el que dos notas dan juego para varios minutos y sucesión de juegos rítmicos. Algo semejante ocurre en Dynamite en su planteamiento, pero con más distorsión y carácter. Es la Confusión mayúscula. Ruptura 3 rompe bruscamente, y nos relaja con guitarras cristalinas con dedos que, de improviso, vagabundean por los trastes del instrumento dulcemente. De nuevo otra equilibrada combinación con el saxofón. Jacqueline prosigue con la línea pretendida del álbum, nos anima a seguir escuchando: Zakarit mena al Maghreb es una demostración multicultural de Luis Rodríguez a la percusión, aparte de la colaboración de un vocalista africano. El disco acaba de globalizarse totalmente en su musicalidad, lo cual lo enriquece, pero le falta madurez al estar aislado como fragmento musical, no enlazado con algo más. El principal problema de Simetricanarquia es tal vez su trazado de continuas fronteras en el disco. A cada momento hay un empezar de nuevo con algo nuevo. Continuando, Trayecto V introduce cantos femeninos arábigos y nos lleva de lleno a Bypass, la parte más sobria del disco. No hay música, hay divagaciones mentales simuladas por bajo y batería, hasta llegar a la última pieza que da nombre al disco: siete minutos de difícil equilibrio entre simétricas/anarquías melódicas.
¿O no es acaso eso? Juegos acústicos que llegan a la mitad de la canción: y entonces se hace un silencio de dos minutos, manierismos de músicos, tras lo que suena una vieja hiladora, o tal vez un cinematógrafo, y el disco concluye con versos en catalán. Hay mucho de inexplicable en este disco de rock progresivo, por lo que los fans de esta banda merecerían algunas explicaciones del por qué esto suena así. Aunque da gusto no entenderlo.
Simetricanarquía es un disco al que podemos apreciar por su pretensión de innovar en la escena sonora del rock progresivo español.
Beyond Twilight - For the Love of Art and the Making (2006)

Apuntando alto, y con pretensiones de crear un significativo disco conceptual que hable de la propia creación artística, Beyond Twilight no llegará, por razones de comercialidad o tal vez de los propios músicos, a ser para la historia del hard-rock lo que otros discos que han llegado a los límites de las seis cuerdas. Sin embargo esta joven y aún desconocida banda alemana de Heavy Metal progresivo ha sido nominada con este disco a varios premios, incluyendo mejor disco de metal progresivo de 2006. Juega mucho, muchísimo, con los coros, los diálogos cantados, que llegan a enfrentamientos, registros altísimos de voces (falsetes) que descienden hasta tonos graves y quebrados (guturales). No es la voz de Jorn Lande, quien grabó con la banda The Devil Hall of Fame, pero Bjorn Jansson trabaja muy bien. La principal expresión es la locura, y esta tiene lugar gracias a los teclados rápidos, melodías que aparentan ser humorísticas pero se mezclan con acordes oscuros y “disminuidos”. Risas histéricas, llantos inoportunos, ecos, bostezos… configuran todo un conjunto expresivo irracional muy variado. Beyond Twilight busca las cosquillas a la música. El espíritu creativo también intenta expresarse aquí: los procesos de creación del ser humano, que tienen su apogeo en lo que muchos denominan “el momento blanco”, momento de fusión con la creación, donde nuestras habilidades se adecuan y no hay esfuerzo aparente. Con todo esto, pretenden hacer una música que hable de la propia música y de lo que pasa por la cabeza de un artista. Hay frustración, laberintos mentales, y las técnicas instrumentales reflejan todo eso y a veces resuenan a Danny Elfman, y a todo ese mundo oscuro tan de moda por sus aspectos fantásticos y misteriosos. Se trazan melodías que tienen la pretensión de ser fugaces, inacabadas, asimétricas y sin constancia. Los compositores tocan muchos palos musicales: ritmos rápidos, fragmentos clásicos*, hard-rock, fragmentos más ácidos… Es una especie de mezcolanza de ideas que han tenido los músicos, algunas mejor ensambladas que otras. Una búsqueda de evitar la psicoesclerosis en el arte sonoro. El disco está dividido en nada menos que 43 cortes, que la banda define como “piezas de puzzle que el oyente debe reunir para encontrar los secretos de esta pieza maestra, pero que si las baraja, abrirá nuevas puertas a distintos significados”. Algo semejante a lo que en literatura hicieron Rayuela de Julio Cortázar o Juego de Cartas de Max Aub, o Milorac Pavic con su Diccionario Lázaro (México, 1989) y los juegos literarios de puzzle y rol de los noventa. Es la interactividad en la obra de arte.Pese a que sean 43 cortes, la duración del disco es de sólo 40 minutos, y además la sintonía principal del disco se repite excesivas veces (para conseguir la unión significativa de los cortes). Esa sintonía es el pegamento del pastiche musical aquí creado. Con ello.el disco ofrece una calidad técnica y compositiva alta, pero no llega a revolucionar en ningún aspecto su género musical, ni goza de un estructuralismo tan innovador, sino forzado. No llega a ser metal progresivo en muchos aspectos (si es que esto tiene algún sentido total) sino que su sonido se queda en el feroz power metal que muchísimas otras bandas tienen acostumbrados a deleitar a los seguidores de este género. En el año de lanzamiento del disco se cumplen diez años del nacimiento de la banda, y lo han querido celebrar con esta obra, que peca de cierto delirio de grandeza, pero los músicos llegan a estar a la talla de sus expectativas. Y todo por amor al arte y la creación. En muchas ocasiones, y esta, estoy seguro, es una de ellas, una gran obra de arte no se vale en último grado por su calidad técnica, sino por su publicidad: la que hacen sus propios creadores, los receptores y, por supuesto, sus mecenas las discográficas. Se trata de un producto bien hecho, pero por otro lado, que repite la fórmula que otras bandas ya vienen exprimiendo desde hace años antes, como Dream Theater, Fates Warning, Symphony X, Faith No more, y un sinfín de grupos que anteceden a este, y en muchas ocasiones le superan.
* Se esboza ligeramente durante varios minutos la Rapsodia Húngara de Liszt, con divertidas variaciones. Y… ¿qué mejor músico para representar la locura del artista y el virtuosismo exacerbado?
Entrevista a Salvador Castañeda

Una entrevista a Salvador Castañeda en la que se tratan temas como los tatuajes, la situación del Heavy Metal en Sevilla, la Infraestructura de la ciudad en este ámbito y, como no, el Metal Progresivo.
Enlace en PDF:
Espíritus Rebeldes

Espíritus Rebeldes es uno de los pocos libros que hablan sobre el Heavy Metal en España. Realmente poco se habla de metal progresivo, sin embargo merece la pena comentarlo, pues Fernando Galicia Poblet hace una defensa apasionada de esta música, su gran elaboración, sus increíbles solistas, y su evolución. Aunque también, y especialmente, habla del Heavy Metal como fenómeno social, no sólo musical: nos define el estereotipo de “tribu urbana”, estructura las principales oleadas generacionales, los altibajos en cuanto a aceptación, y el tratamiento que recibe en los medios de comunicación. Todo ello sin salir de España.
«No tendría sentido analizar la historia del Heavy Metal en España sin tener en cuenta los diversos antecedentes del movimiento: la entrada del rock y sus sucesivas derivaciones, hasta llegar al género que nos ocupa en esta investigación».
Realiza por tanto una investigación en la que parte del rock progresivo como género clave para el surgimiento del Heavy Metal, que, por problemas como sabemos de infraestructura, economía, apoyo (y libertad), tardó más en llegar a nuestro país.
Traza una breve panorámica nacional: Teddy Bautista en Los Diablos y The Canaries suponen el inicio Underground en España, nos cuenta el musicólogo, y a raíz de ahí, las tres oleadas locales principales: los grupos de Barcelona (Tapiman, Vértice, Máquina!, Música Dispersa, Pan y Regaliz, OM, Crac, Jarka, Fusioon…) el rock andaluz (Gong, Nuevos Tiempos, Smash, Storm…) el rock urbano de Madrid (Canarios, Cerebrum, Blue Bar, Museum, Franklin, Arkham, Eva Rock…) en los setenta, y luego en los ochenta otra nueva oleada con grupos más consolidados y sellos más eficaces.
Espíritus Rebeldes es un pequeño trazado histórico del Heavy Metal. Si bien es cierto que la historia del género no es extensa, pero sí es un campo del que se pueden contar ya centenares de anécdotas. Y Fernando Galicia Poblet termina resultando demasiado superficial, ya que a mitad del libro sólo encontramos entrevistas varias, interesantes en cualquier caso, pero que deja al libro en un simple esbozo de lo que sería un tratado auténtico sobre el Heavy Metal en España, como el libro aparenta en tamaño y contenido. Pero no se le puede negar a Fernando Galicia Poblet su capacidad innovadora, ni sus conocimientos. Es tan sólo el comienzo de lo que el escritor madrileño puede en un futuro llegar a hacer. Esperamos ansiosos algo más. En todo caso, Espíritus Rebeldes es una fuente primaria de información de un autor que extrae los datos de fuentes “menores”: revistas, apariciones en televisión y entrevistas con las personalidades históricas:
«En los medios de comunicación más generalistas no conviene buscar información: de aparecer es en muy contadas ocasiones, y la que se encuentra suele tener una gran cantidad de erratas y datos falsos, consecuencia del desconocimiento que se deriva de la ausencia de una figura periodística especializada en este estilo de música. No obstante, la lectura de artículos acerca del Heavy Metal en estos medios nunca debe desecharse; primero, porque la información no abunda, y, segundo, porque la deficiente proporciona una idea general del tratamiento y el desconocimiento del tema que se tiene desde un punto de vista global…».
Fernando está comenzando una documentación seria sobre el Heavy Metal, y ese es el aspecto más resaltable del libro.
Su Bibliografía:
- Bonet, Magda: Heavy Metal. Ed. Celeste. Madrid, 1997.
- Dodd, Philip: El libro del rock. Ediciones B. Barcelona, 2001.
- Domínguez, Salvador: Bienvenido Mr. Rock… Los primeros grupos hispanos: 1957-1975. Ed. Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Madrid, 2002, 2ª edición.
- Domínguez, Salvador: Los hijos del rock. Los grupos hispanos 1975-1989. Ed. Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Madrid, 2004.
- Escudero, Vicente: Macroconciertos. Ed. La Máscara. Col. Imágenes de Rocl. Valencia, 1996
- Galicia Poblet, Fernando: Por el camino de baldosas amarillas (en la tierra de Oz). Conversaciones con Mägo de Oz. Ed. Zona de Obras/SGAE. Madrid, 2004.
- Giner, Pedro, e Iñiguez, Fernando: Rosendo. Ed. Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Col. Los Autores. Madrid, 1997.
- Granado, José Luis: Larga vida al rock and roll. Historia del hard rock y el heavy metal en España 1970-2002. Edición autor. Zaragoza, 2003.
- Guillot, Eduardo: Historia del rock. Ed. La Máscara. Col. De Música. Valencia, 1997, 2ª edición.
- Larkin, Collin: The Virgen Enciclopedia of Heavy Rock. Ed. Muze UK Ltd. London, 1999.- Munuesa, Mariano: Historia del heavy metal: 25 años de hard rock. Ed. VOSA. Col. Documentos. Madrid, 1993.
- Romero, Mariscal: Chapa Discos. Historia de una etiqueta. 1975-1985. Ed. Chapa Discos. Madrid, 1985.
- Satué, Francisco J.: Heavy Metal. Ed. Cátedra, S.A. Col. Rock Pop. Madrid, 1992.- Serra i Fabra, Jordi: Heavy metal enciclopedia. Historia & A-Z Bio´s. Ed. Edicomunicación, S.A. Barcelona, 1987.
- Serra i Fabra, Jordi: Historia de la música rock. Volumen II. Del underground al glam rock. Ed. Unilibro. Col. Música de Nuestro Tiempo. Barcelona, 1978.- Turrón, Kike, y Babas, Kike: La sana intención. Conversaciones con Rosendo. Ed. Zona de Obras/SGAE. Madrid, 2003.
- VVAA: Diccionario del rock latino. Ed. Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Madrid, 2000.
- Walter, Robert: Running with the Devil. Power, Gender and Madness in Heavy Metal Music. Ed. Wesleyan University Press. Hanover, 1993.Scenes From a Memory II

Tengo que hacerlo. Tengo que empezar hablando de ellos..
Dream Theater: Scenes from a memory (1999)
Los estudiosos del Berklee College of Music, John Petrucci, John Myung y Mike Portnoy nos traen su quinto álbum, de carácter conceptual, configurando a finales de los noventa el futuro panorama de este género musical. El rock progresivo y el heavy metal nunca volverán a ser lo mismo. Como recuerdos de la mente, el disco se compone de nueve escenas, perfectamente cosidas y ensambladas que narran una historia real ocurrida en Nueva York en 1928: tres personajes llevan a cabo un drama con celos y que acaba con el asesinato de Victoria Page. En la actualidad, Nick (ya con una historia y unos personajes ficticios) investiga el caso porque le llegan a su mente extraños recuerdos que no le pertenecen. Sesiones de hipnosis, terapias de regresión y premoniciones, llevan a Nick a comprender en el último momento que él es la reencarnación de Victoria, y su hipnotizador es su asesino. En el último momento del disco la historia se cierra en círculo* a y Nick muere asesinado.
Con este argumento tan increíblemente elaborado, del cual casi podría realizarse una novela, puesto que es extremadamente detallista (pero tan terriblemente resumido aquí) se desarrolla el disco. Incluso podría achacársele alguna necesaria explicación complementaria. La historia es absolutamente filosófica, inmaterial, platónica, espiritual, y los artistas pretenderán representar en su música estos valores. A priori podría parecer imposible, pero la cantidad de compases caóticos, melodías abstractas, solos prodigiosos de varios minutos, fragmentos instrumentales ambientales, variedad y riqueza de tonos y ritmos, mezclado con baladas de gran madurez, coros femeninos, la aportación de saxofón de Jay Beckenstein, consiguen plasmar la historia y sus ritmos en la música de una manera sorprendente. Hay en Scenes From a Memory una auténtica narración con los instrumentos musicales: un estado inicial de relax, de comienzo de la historia, que evoluciona hacia la curiosidad, investigación (de los sucesos de 1928), que toma contundencia y fuerza musical en los descubrimientos de Nick. Pronto los teclados y la guitarra recrean pasajes más enigmáticos, paralelamente a los sorprendentes procesos que la mente de Nick lleva a cabo, adquiriendo conocimientos de una historia ajena a él. En el ecuador del álbum se recrea con furia y dolor la muerte de Victoria, más adelante los celos, con ambientes y acordes arábigos, incluso sexuales. La historia ha llegado a su clímax y Nick vuelve a la realidad después de su sesión de hipnosis. Es entonces cuando el hipnotizador ha comprendido también quien es quien, y le asesina. El disco acaba con el sonido de la lluvia tras el cristal de su casa**, con la hostil e inapacible tranquilidad que deja una tragedia personal. La interconexión música-historia es sublime: el álbum se encuentra en una proporción áurea de estilos. Pocas veces podremos encontrar una música tan representativa y con tanta variedad de significaciones distintas en sucesión. Se diría que casi una nota vale más que mil palabras. El disco es un conjunto de imágenes de la mente, y su variedad representativa instrumental es como un fluir de conciencia jamesjoyciano. En estos tiempos, la ciencia busca comprender el funcionamiento del cerebro, sus procesos racionales e irracionales, su circulación de neuronas… Es el órgano más increíble e inexplicable del cuerpo humano. Y Scenes from a memory pretende autorreflejarse así. En conjunto, la obra queda rematada como algo suprahumano, como una pintura hiperrealista, como una opera magna: algo que sorprende que hayan podido hacer cinco músicos, y luego llevarlo a perfectos conciertos en directo, con duración de casi cuatro horas, y con un esfuerzo físico-mental por parte de los músicos que les ha llevado en más de una ocasión a la casi hospitalización urgente. Pero continúan a base de sesiones de ensayos de sol a sol, buscando la superación incesante de sí mismos y subiendo escalones en la apreciación internacional de mejor banda del mundo.
* Siempre hay en los discos de esta banda una concepción cíclica de la historia, como en la Grecia Clásica.
** El próximo álbum de Dream Theater empezará con ese sonido de lluvia tras el cristal, transformándose en el sonido de un disco de vinilo, como unión de una obra con otra. Todos sus discos mantienen algún elemento musical de unión de esta índole (un efecto sonoro, un riff de guitarra, un personaje…).
Enlace a un vídeo de la grabación del disco. De la mano de Mike Portnoy, como nos tiene acostumbrados, haciendo historia con sus grabaciones subjetivas que aportan un tono más humorístico a la banda.
Comenzamos
¡Despertad!
En vuestro sueño duerme el coraje
¡Despertad!
Creed en un mañana a pesar de la tormenta
A pesar de la lluvia que cae orgullosa sobre los rostros ya cansados de luchar
¡Despertad!
Largo tiempo ha reinado el abismo de vuestra propia indiferencia
¡La que os mantiene inmóviles!
Pesa en vuestros ojos...
Pues pesado es el silencio que os acoge y os corrompe...
¡Despertad!
No cedáis al despido. Recordad la llama que nace aún de la nada.
Que el fuego de esta hoguera queme el odio, que queme el miedo...
Para siempre...
Overlife (máximo exponente de Metal Progresivo en español)


