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Metal Progresivo

Reseña del libro: Metal Extremo, 1981-2011: 30 años de oscuridad

Reseña del libro: Metal Extremo, 1981-2011: 30 años de oscuridad

Decía Robert Musil, escritor austriaco, autor de El hombre sin atributos, una de las obras narrativas más ambiciosas del siglo XX: «la brutalidad es la praxis de la estupidez». Si aplicamos esta máxima a la expresión artística, como frecuente se hace, estamos confundiendo esferas, en ocasiones incluso contrapuestas. Pero, si aún así lo hacemos, para puntualizar al genio en esta cita, diríamos que hace falta un largo camino intelectual, de experiencia estética, de sacrificio y entrega personal… O no; tal vez baste con solo vivir en un mundo lleno de miseria, violencia, absurdez y desarraigo, para que exista un arte “brutalizado”. El mundo real y el simbólico están irrevocablemente unidos; el arte nunca ha dejado de ser el reflejo de nuestras sociedades, y el metal extremo no cautiva y experimenta con excepcionalidad, sino a través del contexto. Salva Rubio ha dado un recio bofetón a los prejuicios musicales (muy marcados en nuestra tierra) a través de este volumen enciclopédico preparado durante años, recorriendo un camino que hasta ahora los amantes del género solo podían hacer individual y privadamente, ya que este no es un mero compendio de grupos o escenas, sino un verdadero trabajo de campo donde se incluyen experiencias, técnica, análisis musicológico, contextos, significados, sucesos históricos, anécdotas...

Quiero hacer una recomendación tanto a los que aman como a los que odian este género. Hagan el siguiente experimento: vayan a una librería, tomen un ejemplar de esta obra y lean la introducción. Es tal vez el mejor resumen del contrapunto que supone un género como el metal extremo contra los prejuicios musicales. Si tras esto no sienten una enorme curiosidad por este enorme volumen que ha preparado el guionista, historiador del arte y amante del death metal durante muchos años, mejor no se acerquen a él. Porque, como muy acertadamente señala Salva Rubio: «si no conseguimos dar el valor académico que esta música merece, si seguimos relegados al underground, si los medios de comunicación o la historia de la música siguen ignorando este género, nos da exactamente igual. No os necesitamos». Esa es probablemente la más generalizada conclusión y la actitud tomada por los veteranos en experimentar los placeres del metal extremo. Un género que ya se ha hecho adulto.

Al final, mundo real y mundo simbólico están irrevocablemente unidos. El arte nunca ha dejado de ser el reflejo de nuestras sociedades. El metal extremo no cautiva y experimenta con excepcionalidad, sino a través del contexto, al igual que el resto de las manifestaciones artísticas de vanguardia del pasado. Rubio utiliza el siguiente ejercicio intertextual: «La paradoja del Metal Extremo o por qué tiene sentido que bajo una bóveda de Norman Foster, y ante una proyección de Chris Cunningham rodeada de trípticos de Francis Bacon... suene Meshuggah».

Aunque con algunos pasajes meramente descriptivos, este no es un mero compendio de grupos o escenas, sino un verdadero trabajo de campo donde se incluyen experiencias, técnica, análisis musicológico, contextos, significados, sucesos históricos, anécdotas... A día de hoy, es común encontrar herramientas digitales de todo tipo para realizar mapas muy visuales, trazados de influencias musicales de los infinitos archipiélagos sonoros o cruces de influencias. Pero la palabra, como siempre, es la mejor herramienta. Y aquí, Salva Rubio no es especialmente metódico (su estilo es espontaneo y apresurado a veces), pero sí sigue un riguroso plan organizativo. No en vano, la  mejor propaganda posible de este libro es una gran verdad: se trata de la obra más completa del mundo que se ha escrito sobre el género; lo cual posiciona a España en un apurado centro de miradas (que no lugar de referencia) en un panorama musical muy competitivo, y donde todavía no hemos conseguido situar verdaderamente a ningún exponente.

Y ya ubicados, en cuanto a cultivadores nacionales de este macrogénero, Salva Rubio muestra con precisión la escena estatal, a través de los 44 mayores exponentes como Legion, Fuck Off, o más actualmente Ktulu, Vita Imana, Wormed, Graveyard… El autor deja en el tintero muchas bandas fundamentales de los últimos años, pero lo hace casi siempre intencionadamente (lo que le da un “toque purista”), al quitar importancia al movimiento “underground”, que, aunque pese a muchos, está conceptualmente cada vez más lejos de los principios del metal extremo. Y aquí encontramos en España bandas como los geniales Orthodox (solo hace una breve citación), Warchetype, y toda la escena doom y stoner… tal vez por considerarlos dentro de en ese submundo underground de apariencias (pese a la gran aceptación de los dos ejemplos expuestos), o del “metal extremo técnico”moderno (djent o math metal también), que ya cuenta con un sello propio nacional: Sobry Music (Vortice, Clockwork…). Tampoco tiene cabida en el compendio una de las mayores joyas recientes: el folk vasco teñido de black metal de Aiumeen basoa, por poner otro ejemplo de gran exquisitez. Salva Rubio es además crítico musical en la ecléctiva revista Rock Zone, y conoce de la existencia de todas estas bandas. Por ello, su propuesta es clara: reconozcamos de una vez las bases de este género, su variedad y su profunidad lírica.

Discutiría muchas cosas con el autor, tales como que el Metal Extremo nunca pueda llegar a ser un fenómeno popular (nunca digas nunca, y más aún, entendiendo lo popular por lo masivo, la comprensión de lo conceptual frente a la populización de los fenómenso de vanguardia). Es cierto que bandas como Gorguts, Last Days of Humanity o Mysticum son los equivalentes formales y populares de Stravinski, Berg o Shostrakovich, pero, sin embargo, los prejuicios musicales que señalaba al principio, se mantienen todavía muy presentes. Precisamente, estamos en un momento de cambio profundo, contaminación discursiva, eclecticismo, saturación, polifonía, y todo ello complica la comprensión social de un fenómeno que originariamente es naturaleza antirracional. Por ello tal vez lo mejor, como ha hecho Salva, sea poner orden en toda esta locura.

http://www.librometalextremo.com

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