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Metal Progresivo

Vazimba, metal experimental desde Madagascar

Vazimba, metal experimental desde Madagascar

Si ya uno tiene dificultades en encontrar exponentes de géneros metal más allá de nuestro contextos inmediato, como podrían ser las regiones de África o Asia, la región balcánica, los países del este de Europa, o la mística Oceanía (vamos, la inmensa mayoría del mundo) más sorprendente resulta aún encontrarse con un caso de metal progresivo-experimental-ambiental-extremo en un lugar tan remoto.

Sería imposible hablar de Vazimba sin cruzar aspectos antropológicos, históricos y multiculturales. La tradición oral pone al pueblo de los vazimba como los primeros habitantes de Madagascar, y es el origen del grupo étnico hoy mayoritario en la isla: los actuales malgaches. Un reconocido explorador francés llamado Alfred Grandidier del siglo XIX afirmaba haber presenciado los últimos vestigios de aquella sociedad (los vazimbas) en 1869, al oeste de Madagascar. Fue el primero en trazar un mapa completo de Madagascar, pero muy probablemente ayudó a estrechar vínculos coloniales y de explotación con esta, la cuarta isla más grande del mundo.

Como se lee en Internet, en los propios perfiles de la banda Vazimba: a pesar de los misterios de los vazimba y su desaparición histórica, la música “futurista” de este grupo homónimo no hace sino mirar hacia adelante, hacia una música absolutamente renovadora, experimental y libre. Resulta curioso plantearse un grupo metal de estas características que representa a una cultura que ni siquiera tenía conocimiento de la metalurgia, ya que eran especialmente arcaicos.

Esto nos lleva a una cuestión muy característica de todo este macromundo metal postmoderno: las apelaciones a los símbolos y sus tradiciones son meramente enunciativos, no pretenden ser fieles a su representación canónica, no hay una relación entre el símbolo y lo simbolizado, es una mera apropiación, un rapto, incluso a veces desde el más profundo desconocimiento de las implicaciones de esta acción tan infinitamente repetida.

En el terreno musical, Vazimba combina elementos de jazz fusión, metal progresivo, metal extremo o música electrónica; recrea constantes archipiélagos y paisajes sonoros, numerosas estructuras polirrítmicas que, si no somos demasiado abiertos, nos parecerán “impropias” de un grupo que proviene de Madagascar, lo cual sería caer en la más absurda vanidad, prejuiciosa y etnocéntrica. El Otro Musical es nuevamente un gran desconocido. Nuestros horizontes de expectativas sencillamente estallan ante estos flujos culturales. Porque los elementos tan presentes de ruptura y euforia de Vazimba  no son de ningún modo una recreación tribalista o “neotribalista” (si se me permite la absurdez) o de simple naturaleza autóctona, sino más bien parece como si hubieran sido oídos occidentales los encargados de realizar esta fusión. Esto nos genera dos consecuencias: una agradable y a otra desagradable. La primera es la verificación de la aleatoreidad y riqueza de los brotes multiculturales en ejemplos como este. La segunda es la duda de si acaso esto no es fruto de nuevas formas de colonización e imposición cultural (“penetración blanda”). Solo sabríamos dónde situar el punto intermedio entre estos dos planteamientos si estudiamos los casos uno a uno.

Vazimba llegó a las redes sociales en otoño de 2011, y desde entonces cada individuo del resto del mundo que lo descubre se da cuenta de lo evidente: no se puede buscar una lógica cultural global, una linealidad o epigonalidad, porque en cualquier momento viene un talento remoto a desmontar nuestros insensatos intentos de “racionalizar la cultura”.


http://www.myspace.com/vazimba

http://www.youtube.com/user/Vazimbaantsingy

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